juan.rodriguez@eluniversal.com.mx
Existe una subespecie de turistas que gustamos de viajar como los lobos
solitarios, esto nos da la libertad de decidir el rumbo de nuestros
pasos, aunque también podemos disfrutar viajando algunas veces en
pareja.
La desventaja viene cuando queremos tener un testimonio
fotográfico de nuestro paso frente a la torre Eiffel, las playas del
Caribe o algún paraje especial. La necesidad de pedir a algún
transeúnte: "¿Me puede tomar una foto?", nos hace encontrarnos con
varios obstáculos: timidez, escaso manejo del idioma nativo o el temor
–fundamentado- de que el improvisado fotógrafo resulte un fiasco.
Modelo y artista
La solución más común es tomar la cámara con una mano, girarla
hacia nosotros mismos, estirar el brazo lo más posible y desde ahí
disparar. Ese tipo de fotos se ha vuelto muy común.
Las principales desventajas son que la corta distancia de nuestro brazo
hace que ocupemos la mayor parte del cuadro, dejando poco espacio para
el contexto.
También es difícil ser fotógrafo y modelo a la vez. Cuidar el encuadre,
los parámetros de la cámara, disparar y a la vez presentar la sonrisa
más natural es dura tarea. Además, no vemos si alguien cruza tras
nuestras espaldas.
Una pequeña ayuda
Hay opciones para quien se empeña en practicar el autorretrato durante sus viajes.
Un gran amigo del fotógrafo sin duda es el tripié. Hay modelos
económicos que rondan los 300 pesos y otros de materiales ultralivianos
muy resistentes y con cabezal hidráulico, cuyo precio pueden pasar de
los 2 mil . Elige el mejor que tu presupuesto pueda alcanzar. Será un
compañero que te ayudará con tus fotos durante muchos años.
Una vez emplazada la cámara en el tripié, busca el encuadre que
te guste. Evita centrarte en la foto, funcionan mejor las fotos donde
aparezcas un tercio hacia la izquierda o la derecha del centro.
También es importante la actitud. 15 fotos con una pose acartonada o
una sonrisa fingida pueden tornar tu álbum en monótono y aburrido.
Suéltate, piensa en algo divertido, ni siquiera es necesario que mires
directo a la cámara, intenta salir de perfil o tres cuartos, siéntate
en alguna banca, o recárgate en un barandal, haz tus fotos más
divertidas.
A la hora de disparar, tienes dos opciones: muchas cámaras
cuentan con un timer, esto es un pequeño reloj que tras haber oprimido
el disparador, te dará 10 segundos para que corras a tu posición para
ser fotografiado, desafortunadamente eso ayuda muy poco a la
naturalidad de la pose.
Los nuevos modelos de cámaras ya cuentan con un control remoto
inalámbrico, así que puedes ir con tranquilidad a tu posición, despejar
la tensión, pensar en algo que te haga sonreir y entonces oprimir el
botón. Intenta cuatro o cinco disparos para luego elegir la mejor
fotografía.
El control remoto, si no viene incluido con tu cámara, es común que no
cueste más de 300 pesos y ten por seguro que será un buen compañero de
viaje.
Experimenta, la vida siempre da un pretexto para retratarla.