Inauguran primer hotel de lujo sin alcohol en el Nilo
El Grand Hyatt, con unas vistas inmejorables pues está situado en la punta de una isla sobre el río, ha decidido unilateralmente que en los doce restaurantes y varias cafeterías que ya no se venda alcohol EFE El Universal
Jueves 15 de mayo de 2008
El alcohol ha desaparecido de uno de los hoteles más lujosos de El
Cairo, el Grand Hyatt, último episodio del puritanismo que va ganando
la calle en esta ciudad que un día fue cosmopolita y se quiso codear
con París.
El propietario de este hotel, con unas vistas inmejorables pues está
situado en la punta de una isla sobre el Nilo, es el saudí Abdelziz
Ibrahim, quien ha decidido unilateralmente que en los doce restaurantes
y varias cafeterías del hotel ya no se servirá alcohol.
Ibrahim, que no ha hecho públicas sus razones -su representante en El
Cairo se ha negado a hablar-, ya ha protagonizado en el pasado otros
episodios de esta particular cruzada contra el líquido del pecado, en
concreto en Túnez.
El "Restaurante giratorio" que ha hecho famoso al hotel Grand Hyatt
porque desde el piso 41 da una vuelta completa para que los comensales
puedan ver la ciudad desde todos sus ángulos, sirve ya sus cenas con
cerveza 0/0 y zumos de naranja.
Según dijo a Efe la portavoz del ministerio de Turismo, Hala al Jatib,
es muy probable que la prohibición acarree al hotel la pérdida de su
categoría de cinco estrellas, pues el reglamento hotelero en Egipto
especifica que los establecimientos de cuatro y cinco estrellas "deben
incluir" zonas donde se sirve alcohol.
Sin embargo, especificó que su ministerio aún no ha actuado contra el
hotel porque debe esperar a que alguna de las partes afectadas -que
podrían ser incluso operadores de turismo que se sientan afectados- lo
denuncie formalmente.
La medida no es provisional, sino que se ha aplicado de forma
definitiva, y también podría costarle a Ibrahim el perder la marca
"Hyatt", según dijo a Efe Sally Jatab, representante en Egipto de esta
cadena que tiene la casa madre en Chicago.
Jatab aseguró que es la primera vez que la cadena se ve ante un caso
similar: "Es cierto que nuestros hoteles no sirven alcohol en países
donde lo prohíbe la ley, como Arabia Saudí, pero este no es el caso de
Egipto".
Fuentes de la corporación Hyatt de Chicago contactadas por e-mail dijeron que el asunto sigue todavía "en discusión".
El alcohol está prohibido en el Islam, y las interpretaciones más
rigurosas sostienen que esta prohibición no se refiere solo a su
ingestión, sino que incluye aspectos como fabricarlo, venderlo,
servirlo, transportarlo e incluso compartir mesa con quienes lo
consuman.
En Egipto, país con una importante comunidad copta -de algo más de ocho
millones de personas-, el alcohol ha quedado prácticamente restringido
a los hoteles y los restaurantes de lujo.
Por esa razón, los turistas no se dan cuenta de que la "ley seca" comienza a imponerse socialmente en el país.
Por ejemplo, la aerolínea "Egypt Air" hace tiempo que no sirve alcohol
en sus aviones; las comidas y cenas oficiales se riegan con zumo y
agua; los restaurantes no pueden servir alcohol en el mes sagrado de
Ramadán a los nacionales (aunque sean cristianos), y así el acoso a las
bebidas espirituosas no cesa.
Los supermercados no venden vino ni cervezas, los bares están
desapareciendo de la ciudad, y en general la buena educación manda no
pedir alcohol en casa de un musulmán, salvo que sea un artista o un
bohemio.
Sin embargo, se produce alcohol egipcio, tanto cerveza como vinos y
brandies de extrañas marcas, que se encuentran en unas pocas tiendas
lúgubres que pueden pasar inadvertidas.
En las sociedades musulmanas, tan pendientes de las apariencias, es importante que el alcohol, aunque exista, no sea visible.
Ayer mismo, la prensa recogía la polémica suscitada porque el portero
de la selección nacional egipcia, Essam al Hadari, en los partidos con
el equipo Sión de la liga suiza, lleva una camiseta con publicidad de
una marca de vinos, al igual que todos sus compañeros.
Un abogado llamado Tarek Abdel Qader aseguró que llevará al guardameta
ante los tribunales bajo la acusación de "instigar a que se cometan el
pecado y el libertinaje", una acusación que, de aprobarse, podría
costar a Hadari un año de cárcel.
jigh /mzr
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