La región San Andrés Tuxtla, en Veracruz, se caracteriza por ser una importante zona productora de tabaco, incluso ahí se encuentra ubicada una de las principales fabricas de puros en México, cuya producción es principalmente para exportación, pero también hay otros pequeños empresarios como don Eduardo Ramírez Loeza, que en su negocio ubicado en Matacapan compite con puros artesanales de la mejor calidad.
Aquí todo el proceso de elaboración es a mano. Trabajan don Eduardo con su esposa, Graciela Mendoza, y sus hijos Diana y Luis Eduardo, de 23 y 20 años, respectivamente; además en su taller trabajan otras cinco personas, lo que les permite producir entre cinco y seis mil puros al mes, "pero si tenemos un pedido mayor nos ponemos a trabajar a marchas forzadas para sacarlo", explica en entrevista telefónica con ELUNIVERSAL.com.mx.
Por ejemplo, tiene un cliente en la ciudad de México que hace pedidos de entre 10 y 15 mil puros.
Precisa que algunos fabricantes de puros utilizan un aparato que se llama ponchera para elaborar los puros, "ahí se le mete el material y solito enrolla el tubo, pero la gente que es conocedora sabe que esto aprieta mucho el puro y a la hora de fumar no `tira´ el puro".
Don Eduardo aprendió el proceso luego de trabajar 18 años en la fábrica de puros Te amo, ahí estuvo un año de aprendiz y luego como tabaquero, por eso conoce perfectamente todo el proceso.
La cosa no es fácil, pues todo inicia desde "despalillar" el tabaco, esto es quitarle las venas al tabaco; hay que secarlo, y luego iniciar el proceso hasta anillar (poner la etiqueta).
Cuando don Eduardo salió de esta fábrica, puso su negocio y ,aunque existen otros talleres como los de él, al principio no fue muy bien visto por la fábrica en la que había trabajado tantos años, pero poco a poco lo aceptaron, al percatarse de que su mercado era diferente.
Porque lo vale
El precio de una caja de puros depende de tamaño; por ejemplo una de los más delgados, con 25 piezas, cuesta 150 pesos; la Corina, que es un puro más grueso cuesta 300 pesos y la caja de Puros Churchill cuesta 600 pesos, que se compra con un precio de 900 pesos para un puro de las misma calidad pero de marca más conocida.
Si bien para algunas personas pagar 24 o 25 por un puro puede resultar caro, la realidad es que se trata de un proceso muy largo, pues la materia prima tiene que "añejarse" cinco o siete años. "El buen sabor de un puro debe ser con una materia prima añejada, como ocurre con un buen vino", explica el entrevistado, y advierte que la hoja nueva es amarga y "agarra" la boca.
Don Eduardo compra el tabaco a los pequeños productores de la región, pues los grandes productores por lo general exportan el tabaco. Sin embargo, el precio que paga por la materia prima depende de varios factores.
Por ejemplo, el centro del puro lleva lo que se conoce como tripa larga -que es la hoja entera, es decir no debe llevar ninguna picadura; lo que enrolla la tripa se llama marrón y por último se pone el forro que enrolla el tabaco, éste puede ser tipo Sumatra o tabaco habano. "Son diferentes calidades de tabaco, por eso el precio varía".
Es decir, que para elaborar un puro se necesitan por lo menos tres líneas de tabaco. Las hojas negras son más fuertes y las claras permite elaborar un puro suave,
El toque de roble
Para conservar su sabor, los puros se empacan en cajas de cedro, aunque bien pueden venderse en cualquier empaque de cartón.
En el caso de Puros Ramírez ellos compran las cajas y las etiquetas a otros productores de la región, por lo que dan varios trabajos indirectos.
Más información: (01) 294 101 62 74