Cuando uno pone un pie en el Museo Marítimo del Titanic casi por
instinto desempolva los recuerdos del homónimo film que protagonizara
Leonardo Dicaprio. Recuerda las exquisitas vajillas, las alfombras
carmín, elevadores dorados y la fatalidad de los acaecidos.
El museo que resguarda esta historia se ubica en Southampton, en
Londres, un pequeño espacio que alberga mapas, planos y algunas
grabaciones con la historia de algunos sobrevivientes de aquel 15 de
abril de 1912.
La exposición permanente usa el metraje de película de archivo y
artículos como ropa, diarios, cartas y joyas que dimensionan aún más la
tragedia.
Entre el letargo
Como sacado de un cuento medieval en el que el tiempo se detuvo e
incluso en algunos rincones los árboles permanecen sin follaje, aún en
pleno verano, sobrevive el pueblo de Southampton. Un sitio de chalés
ingleses y tranquilidad campirana.
Su principal cualidad es su estrecha relación con el mar. Desde aquí
han zarpado lujosos transatlánticos como el Titanic, el Queen Elizabeth
2, el Oriana, el Queen Mary 2, y el que actualmente es el barco más
grande del mundo The Independence of the Seas. (IS)