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En esta ciudad flotante de muebles y alfombras elaboradas bajo pedido,
los jóvenes de espíritu y quienes son viajeros exigentes, vivirán una
gran experiencia culinaria inigualable.
La "cena del capitán" es un despilfarro de platillos que agasajan el
paladar. Tiene lugar al caer la noche cuando aún desde las ventanas
redondas aprecias el mar pintado de dorado y tu cámara capta
atardeceres de postal.
Podrás distinguir su mesa a la distancia ya que se ubica en el centro
de un restaurante de tres pisos y porque sus servilletas son del doble
que las de los pasajeros.
En pleno noroeste de Europa puedes visitar la biblioteca, ir al casino
para comprobar tu suerte en 19 mesas de juego y 126 máquinas
tragamonedas.
El bulevar del piso cinco posee boutiques, joyería, perfumería, un
puente colgante y diversos cafés, pizzerías, casas de vino y helados
para pasar a gusto la tarde y aprovechar para tomarte una foto junto a
un vehículo de colección Morgan de ocho cilindros.
Entre charla y charla hay tiempo para visitar la biblioteca, tomar sol,
nadar, hacer ejercicio, ir de shopping, o sencillamente rendirse a la
contemplación del océano, el spa o el jacuzzi volado a 34 metros y
luego asistir a algún espectáculo.
De acuerdo con la página de internet de Royal Caribbean Internacional,
la naviera ofrece precios reducidos a adultos mayores en viajes
dedicados exclusivamente a huéspedes mayores de 55 años que se
presentan en promedio dos veces al año.