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Al nombrar el mundo de los viñedos, las cavas y la vendimia, la mente
vuela a la campiña francesa o española. Pero en México tenemos empresas
que están llegando a la mesa y el paladar de mucha gente. Además son
buenos atractivos turísticos.
Apenas a dos horas de la ciudad de México, en la entrada a la
sierra queretana se encuentra Freixenet, casa vitivinícola que ha
desarrollado en nuestro país algunas marcas de vinos jóvenes, espumosos
y de autor.
Los procesos que atraviesa la uva, como maceración,
fermentación, crianza y embotellado pueden ser comprendidos por el
público que se detiene en el kilómetro 40 y medio de la carretera que
va de San Juan del Río hacia Cadereyta. Ahí, el personal de la casa
lleva al visitante por un mundo donde el gusto y el olfato se deleitan
con los frutos de la tierra.
Realizan varios festejos que reunen a un buen número de
enófilos –amantes del vino-, como la fiesta de la paella, que se
realizará el 24 y 25 de mayo, en la que el sommelier Ricardo Espíndola
compartirá secretos del vino.
En la "cena de la intimidad", un evento a 25 metros de profundidad, en
las cavas, el visitante aprecia el maridaje –arte de combinar
determinados vinos con comidas específicas- en un ambiente festivo y
exclusivo.
Una de las cerezas del pastel es la Fiesta de la vendimia,
donde se recrea la antigua forma de "pisar" la uva, cosa que en la
actualidad hacen máquinas y no bellas doncellas descalzas. Esto lo
podremos apreciar del 1 al 3 de agosto.
No hay restaurante, pero los fines de semana hay expositores
que ofrecen paella, mejillones, baguettes, quesos e incluso artesanías
de la región.