El concepto del tercer espacio comenzó en México hace nueve años de la mano de Neve Gelato, una heladería que no limita su operación a la venta de este postre congelado.
En 1999, Xavier Briseño abrió un local al sur de la ciudad con el objetivo de no sólo ofrecer helados artesanales estilo italiano a sus clientes, sino de ir más allá con un concepto que ofreciera un espacio para la convivencia.
Para este empresario, hay heladerías que venden helados, otras que se dedican a la comercialización de franquicias y unas más que no hacen ninguna de estas dos cosas.
En cambio, Briseño asegura haber encontrado la mezcla de servir helados de calidad en un espacio cómodo, abierto para pasar largas horas y platicar.
Así es como Neve Gelato se ha convertido en una empresa que vende experiencias y busca consolidarse al enfocarse en la atención no de un único segmento.
A través de la incursión en plazas comerciales, la compañía busca hacerse de clientes en tránsito: aquellos que por impulso compran mientras hacen doquier de actividades. En tanto, con las cinco unidades abiertas a pie de calle, la heladería atiende a personas con mucho mayor tiempo para la estancia. Con acabados y decoración que invitan a la permanencia, muebles cómodos mas no ostentosos, Briseño dice ofrecer una propuesta distinta.
De forma inevitable, este licenciado en negocios de 37 años de edad se compara con la competencia. La diferencia, asegura, radica en la posibilidad de compartir una experiencia desde el momento que se descubre el helado servido en la mesa.
Con 20 unidades en operación y el contrato firmado para abrir seis más este mismo año, Briseño no piensa franquiciar la marca.
Considera que se pone en riesgo la calidad del producto al abrir franquicias, por eso prefiere el crecimiento orgánico y no se aferra a las metas en ventas.
Todos los días está al tanto del pronóstico del clima, pues gran parte del éxito de este negocio depende de lo que el sol y nubes dispongan para que las personas decidan o no salir de compras.
El mes pasado, la empresa rompió récord en ventas al colocar 15 mil litros de helado; sin embargo, pese al auge de los comercios dedicados a la venta de helado, el consumo per cápita no ha aumentado como debiera.
Hoy, según cifras proporcionadas por Neve Gelato, se alcanza un consumo de 1.4 litros por persona al año, aunque los hábitos de consumo de los mexicanos dictan que una importante proporción de éste se da en locales y no a través de la venta en autoservicios, como sucede en Estados Unidos.
A Xavier Briseño no le gusta hablar de planes. Entiende que el crecimiento se dará en la medida de variables que no dependen de él. No es partidario de la idea de fijarse metas en cuanto aperturas debido al riesgo de no cumplirlas. Es enemigo de la especulación y confía más en un paso lento, pero sólido.