El vacío se abre. Estás parado al borde de una plataforma que mide 70
metros de altura. Tu corazón late. ¿Estás listo para saltar?
En tu cintura llevas un arnés que también está conectado a tus
tobillos. Llevas las manos sueltas. En el momento de tirarte las
extiendes como alas.
Al saltar en el bungee –puentismo o góming, como también se le conoce
en español– repetirás una tradición de siglos, aunque como deporte
extremo tiene menos de 40 años.
Salto hecho leyenda
La leyenda cuenta que fue una mujer la primera en saltar.
Ella, mientras huía de un esposo abusivo, subió a una palmera y se
lanzó desde la copa, para escapar de él, amarrada de una liana. La
nativa de la isla de Pentecostés, en los mares del Pacífico sur,
impresionó tanto a la tribu que ésta empezó a imitarla para demostrar
también su valor.
En la actualidad esa tribu –a la que se refieren como "los increíbles
saltadores de los mares del sur"– construye torres que miden entre 15 y
30 metros y saltan con enredaderas atadas a sus pies. Al estar cerca
del piso los recibe un lecho de ramas y hojas para evitar que se rompan
el cuello. Esto es parte de su ritual de cosecha.
Unos segundos en la historia
En 1954 un grupo de investigadores de National Geographic visitó la isla para investigar esta curiosa actividad.
En 1955 salió publicado un artículo que la dio a conocer a nivel mundial.
Pero no fue hasta 1970 cuando los estudiosos volvieron a la isla y Kal
Muller, investigador y fotógrafo experto en las culturas de la región,
se convirtió en el primer forastero en hacer el salto. "Me sentí
extrañamente sacudido. La emoción había arrollado cualquier incomodidad
física".
El deporte llegó al público después de que A.J. Hackett –inspirado por
el rito tribal– saltara desde la Torre Eiffel en París en el año de
1987. Hackett abrió un año después una operación comercial en Nueva
Zelandia.
Respira y entrégate al vacío
Hay dos maneras de saltar. En la primera irás, prácticamente,
sentado. Un arnés te sujeta el pecho y la cintura. Esta modalidad la
realizan, en su mayoría, las personas que incursionan por vez primera
en este deporte.
La segunda, más intrépida, es mediante un arnés que te sostiene, además
de la cintura, los tobillos y te permite tener mayor movilidad en tus
brazos y en tu cuerpo, permitiéndote hacerlo de espaldas, en forma de
arco o de frente con los brazos extendidos.
Se ha convertido en un deporte tan popular, que hay lugares donde
puedes brincar desde alturas mayores a los 150 metros, como en Nueva
Zelandia, Sudáfrica, o sobre un volcán activo desde un helicóptero en
Chile.
México también se anima
En México el bungee se hizo popular en la década de los 90 cuando
aparecieron los primeros operadores de este servicio en las playas de
Acapulco, Cancún y Puerto Vallarta.
En el estado de Nuevo León, Bungee México opera el salto más alto del
país, de 70 metros, cerca de la cascada Cola de Caballo, a media hora
de Monterrey.
Algunos lo comparan con el paracaidismo, sin embargo, quienes han
practicado ambas opinan que el bungee proporciona un mayor nivel de
adrenalina debido a que el suelo está más cerca del rostro, y por
tanto, la caída es más vertiginosa. Sin duda te quitará el sueño la
noche antes de saltar, pero una vez que suceda, querrás hacerlo de
nuevo.