Nos ha acompañado a lo largo de toda nuestra historia evolutiva ,siempre mostrando una regularidad que debió de reconfortar a nuestros antepasados, mostrando cada noche un rostro diferente mientras cumplía un eterno ciclo de fases. La Luna ha sido siempre uno de los astros más enigmáticos del cielo, no sólo por ser el único que presenta características fácilmente discernibles para cualquier observador casual, sino porque es también el que experimenta la mayor metamorfosis celeste, durante los aproximadamente 29 días que dura la lunación.
Con la llegada de los primeros seres humanos el siglo pasado a la Luna, para muchos este astro pareció perder parte del encanto y del misterio que poseía cuando resultaba inalcanzable , cuando incluso hubo quienes llegaron a pensar que estaba habitada por seres vivos, como Johannes Kepler, astrónomo alemán del siglo XVII, quien escribió una novela titulada somnium (ensueño). En ella describe la presencia de seres vivos en un entorno ecológico hospitalario.
Muchos siglos atrás en el año 165 de nuestra era, el escritor griego Luciano de Samosata escribió un libro titulado "Una historia verdadera" en el que entre otras cosas, relata la presencia de seres inteligentes en la Luna en guerra con los habitantes del Sol. Para cuando Kepler escribió Somnium comenzaba a quedar claro, tras el desarrollo de Galileo de el telescopio astronómico, que la Luna estaba deshabitada, pues cuando se le observaba sólo presentaba grandes cordilleras , regiones oscuras y cráteres, pero nada que indicara o insinuara la presencia de alguna ser viviente inteligente o no sobre su superficie.
Es por eso que en 1822, cuando los astrónomos llevaban ya siglos de observación lunar, recibieron con escepticismo las afirmación del Barón alemán Franz Bon Paula Gruithuisen, quien con su telescopio creyó ver los restos de una gran ciudad en la Luna. Tal afirmación cayo por los suelos cuando astronomos con equipos mas poderosos pudieron ver con mayor claridad en la región de Sinus Media, una planicie de lava sobre el ecuador lunar, donde Gruithuisen afirmaba se encontraba la ciudad selenita.
Poco despues en 1835 los norteamericanos leían con asombro las reseñas publicadas en el periódico New York Sun por Richard Adams Locke, acerca de los supuestos hallazgos de la expedición astronómica organizada por el astrónomo inglés John Herschel en la superficie lunar, a la que observaba desde Sudáfrica con potentes telescopios. El rotativo vio incrementadas sus ventas cuando Además, describió con lujo de detalle el descubrimiento de extrañas criaturas así como de seres inteligentes, al respecto escribio: "Sus gestos, y muy especialmente sus diversos movimientos de manos y brazos, parecían vehementes y enfáticos. Así pues, hemos inferido que se trata de seres racionales".El año de 1835 y por la cantidad de gente que creyó en estas historias, fue conocido como el año de "engaño lunar".
X lunar
Desde la llegada del hombre a la Luna y anteriormente con el envió de las primeras sondas hacia su superficie, otro tipo de patrañas y afirmaciones descabelladas surgieron, como aquellas que hablaban de extrañas fotografías ocultadas por la NASA o la Unión Soviética. Hasta que en la década de los setentas, en 1974 el astrónomo aficionado Bill Busler de los Estados Unidos dio a conocer la presencia de una X, visible en el terminador (zona limite entre la región iluminada y oscura) únicamente las 4 horas siguientes al primer cuarto creciente Lunar. En 1978 otro astrónomo aficionado Dana Thompson llamaría la atención sobre la extraña característica en la superficie lunar.
No seria sino hasta el año 2004 cuando el astrónomo David Chapman comenzaría a descifrar el misterio de la X en la Luna. El descubrió que esta figura localizada en el hemisferio sur de nuestro satélite, muy cerca del ecuador, se debía a la forma en que varios cráteres eran iluminados por la luz del Sol. Se trataba de los cráteres de impacto La Caille, Blanchinus y Purbach.
La ilusión de la X es creada cuando la luz cae sobre el borde de los cráteres en cada lunación por un periodo corto. Con cualquier telescopio casero es posible mirar la X en la Luna, únicamente basta conocer con exactitud la hora en que se produce el primer cuarto lunar, para aprovechar la extraña ilusión óptica que ofrece la luna durante 4 horas.
Destellos selenitas
Otras extrañas historias se venían contando sobre la Luna, después de que los astronautas del proyecto Apolo colocaran varios sismógrafos en su superficie. La información que enviaron fue sorprendente, tras descubrirse que los fragmentos de varias lluvias de estrellas, entre ellas las Leonidas, provocaban pequeños sismos.
Hasta entonces los astrónomos creían que los impactos sólo eran detectables mediante los sismógrafos. En 1999 y con ayuda de la tecnología de video digital (dispositivos CCD), astrónomos en Estados Unidos grabaron los primeros destellos jamás vistos de impacto de meteoritos Leonidas sobre la Luna, revelando la enorme energía acumulada durante un impacto ,equivalente en algunos casos a varias miles de veces la que genera una explosión de dinamita.
Los astrónomos desde entonces saben que la Luna es golpeada constantemente por meteoritos que forman nuevos y pequeños cráteres de algunos metros de diámetro y cuya explosión y destello es capturado cada ves con mayor frecuencia, sobre todo durante las lluvias de estrellas anuales, desde la Tierra.
Uno de estos meteoros que fue grabado, se estrello en el 2001 en la región de Sinus Media, justo donde Gruithuisen creyó ver una ciudad selenita y en donde tal ves se instale alguna ves una colonia lunar permanentemente habitada.¿Que otras nuevas sorpresas nos aguardan en la Luna?
*El autor es astrónomo aficionado y divulgador científico. En el 2006 la Unión Astronómica Internacional nombro un cráter en Marte, a partir de una propuesta realizada por él. Ha escrito en revistas como Scientific American.
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