En una rueda de prensa televisada, Lee pidió disculpas y anunció su
retirada de todas las funciones que ocupaba en la empresa, después de
que el viernes pasado fuese acusado formalmente por un fiscal
independiente de evasión fiscal y prevaricación.
"Quiero manifestar mis más sinceras disculpas por la preocupación
generada en el pueblo a raíz de la investigación especial", dijo Lee,
quien aseguró además que asumirá "toda la responsabilidad legal y
ética" de los cargos.
Lee Kun-hee asumió el mandato de la empresa en 1987 y en veinte
años ha convertido a Samsung en el primer conglomerado empresarial
surcoreano, responsable del 20% de las exportaciones del país.
El grupo Samsung cuenta con una treintena de filiales, entre
las que destacan Samsung Electronics, el mayor fabricante de chips del
mundo, y Samsung Heavy Industries, el segundo mayor astillero.
Pero desde enero, el grupo estuvo sometido a una investigación
especial porque un ex asesor, Kim Yong-chul, denunció a finales de 2007
que el conglomerado surcoreano sobornó a políticos y miembros de la
justicia para facilitar la transferencia del control de la empresa del
presidente a su hijo, Lee Jae-yong.
Lee Kun-hee fue acusado por el fiscal de evadir los impuestos
que le correspondía pagar por un fondo de 4 mil 600 millones de dólares
que había ocultado en cuentas bancarias de las que eran titulares otros
ejecutivos de la empresa.
Aunque se libró del cargo más serio de soborno, Lee puede ser
condenado a cinco años de cárcel, si bien no fue detenido porque el
fiscal tuvo en cuenta las posibles repercusiones para la empresa y la
economía surcoreana.
Además de la dimisión de Lee, Samsung anunció hoy un plan de
reforma que incluye la dimisión de la mujer del presidente, Hong
Ra-hee, de la dirección del museo de Leeum del grupo y la renuncia de
su hijo Lee Jae-yong como directivo de Samsung Electronics.
Durante la investigación, Hong fue llamada a declarar por el
equipo investigador para aclarar si había adquirido obras de arte,
alguna por valor de diez millones de dólares, con fondos de la empresa.
A partir de ahora su hijo se dedicará a abrir mercados
extranjeros para la empresa, aunque no ha visto cerrada la puerta de
hacerse en futuro con la presidencia de la compañía, pues seguirá
trabajando en ella.
Samsung desmantelará asimismo un organismo hasta ahora clave,
la Oficina de Planificación Estratégica, cuyos directivos fueron
acusados de ocultar los bienes del presidente y de ayudar a facilitar
el control del grupo al hijo, Lee Jae-yong.
Respecto al fondo millonario que tenía oculto, Lee dijo hoy que
pagará todo los impuestos que le corresponden y dedicará el resto a
fines benéficos.
Según un comunicado leído por el vicepresidente del grupo, Lee
Hak-soo, el plan anunciado hoy no es el final de la reforma, sino el
inicio, pues la empresa seguirá corrigiendo lo que no está bien.
No obstante, algunos grupos civiles calificaron de insuficiente
las medidas adoptadas por Samsung, pues evitan castigar severamente al
hijo del presidente.
El presidente de Samsung puede enfrentarse a una sentencia de
hasta cinco años de cárcel si es encontrado culpable de los cargos,
aunque los analistas no creen que suceda pues los jueces surcoreanos
suelen ser indulgentes con los presidentes de las grandes empresas.
En 2005, un alto tribunal suspendió la ejecución de la
sentencia del presidente del grupo surcoreano SK, Chey Tae-won, quien
había sido condenado a tres años de prisión por fraude.
Un tribunal de apelación también abortó el pasado año la
entrada en prisión del presidente de Hyudai Motor, Chung Mong-koo, por
un caso de malversación de fondos, al tener en cuenta su contribución a
la economía del país.
hab