Salir de tapas y vinos por las tabernas de las calles céntricas de la
Córdoba califal los días que se celebra el festival de Cosmopoética, la
cita poética más importante de Europa, supone encontrarse con el poeta
Luis de Góngora.
Los turistas alemanes e italianos, principalmente, junto con los
cordobeses, no dejan de atrapar entre sus manos el "Soneto de Córdoba"
que está impreso en las servilletas de todos los bares.
Así, mientras degustan platos típicos cordobeses
como el salmorejo y el flamenquín, algunos con reveladoras influencias
culinarias árabes, como las berenjenas a la miel, las servilletas
blancas y finas con el soneto gongoriano impreso en ellas se mueven de
las manos a las comisuras de las bocas de los degustadores.
De esta manera, uno de los poetas clásicos de la
literatura española, Luis de Góngora, en su eterna lucha con el otro
rapsoda Francisco de Quevedo, tapea en su ciudad natal noche tras noche
en este mes de abril, que ya se ha bautizado como el mes de las Letras.
El bocado se mueve simbólicamente entre el primer verso de este soneto,
"Oh, excelso muro, oh, torres coronadas" , y el último que dicta "oh,
patria, oh, flor de España" , en referencia a la Córdoba califal, la
que fuera una de las ciudades más populosas del mundo islámico y la más
importante de Europa occidental.
Pero Góngora no tapea sólo con los poetas
contemporáneos que participan estos días en Cosmopoética y se han
acercado a la Judería, sino con otros que han asistido en anteriores
ediciones a esta cita poética.
Poemas del Premio Cervantes 2007, el argentino
Juan Gelman; del Premio Príncipe de Asturias 1985 Ángel González, del
danés Henrik Nordbrandt; del Premio Nobel de Literatura en 1992, Derek
Walcott, del poeta italiano Maurizio Cucchi y del poeta cordobés
Ricardo Molina.
"Un hombre y un hombre llevados por la vida,/una mujer y un hombre cara
a cara/habitan en la noche" , canta el posavasos de cartón rosa de Juan
Gelman (1930) , que se deposita humildemente, como la poesía, debajo de
las copas de alcohol que se llenan y vacían en la barra.
Al lado del mismo, el posavasos verde del poeta del compromiso Ángel González (1925-2008) canta "Le comenté:/Me entusiasman tus ojos./Y ella dijo:/¿Te gustan solos o con rimel?/Grandes,/respondí sin dudar..." en cuyo final su imagen poética es un enigma sin resolver y esos versos permanecen junto a los de Derek Walcott (Santa Lucía, 1930) .
Cuyas rimas tituladas "el amor después del amor" , en el posavasos naranja, rezan en un momento "Devuelve
tu amor/a ti mismo, al extraño que te amó/toda tu vida, a quien no has
conocido/para conocer a otro corazón,/que te conoce de memoria."
Y, mientras tanto, la música suena en los bares
cordobeses, que han sido elegidos por el festival de Cosmopoética por
haber estado relacionados tradicionalmente a las Letras, como La
Espiga, Amapola, Can Can, Freak Town y el Bar Automático.
El posavasos gris del poeta danés Henrik Nordbrandt (Copenhague, 1945)
, que en su andadura por todo el mundo llegó a Córdoba, revela sus
palabras: "Dicen que el alma no existe,/pero cuando veo las huellas/que
has dejado en la mía,/sé que existe: colillas, manchas circulares de
los vasos,..." .
Vasos y copas de vino que también se apoyan en posavasos blancos del poeta milanés Maurizio Cucchi (1945) cuya rima noctámbula clama "Bebamos, hasta el cuello, armemos una juerga,/a lo ancho desplomémonos al suelo/y sonriamos al rey del universo."
Que en este caso, es sustituido por la reina, la poesía, que en manos
del rapsoda de la revista "Cántico" , Ricardo Molina (1917-1968) , creó
el poema "Vino antiguo" .
Y éste cuenta que "sus deseos ocultos los amantes/latir sintieron en tus bellos labios/y sorbo a sorbo en ellos apuraron/su paraíso" entre copas y vinos en las noches primaverales del mes de las Letras en Córdoba.