Noruega es uno de los países más cosmopolitas y modernos en el
mundo. Tiene uno de los ingresos per capita más altos y goza de los
medios de comunicación más vanguardistas. Es conocida en toda la orbe
por sus maravillas naturales y por las historias de vikingos que
provienen de ella.
Sin embargo, ha permanecido desconocida al turismo latinoamericano, quizá debido a su lejanía o a la barrera del idioma.
Ahora, la empresa Hurtigrudispone para el público mexicano y
latinoamericano, durante los meses de mayo y septiembre, cinco salidas
en crucero por los fiordos noruegos con guías en español a bordo.
No todo es navegar
Además de paisajes le obsequia al viajero fenómenos como las auroras
boreales, que se pueden apreciar durante los meses de marzo y
noviembre, y el sol de medianoche, visible en el verano.
En esta época se practica rafting, kayak, buceo en las aguas de Lofoten y vuelo en ala delta.
Se puede también avistar aves y ballenas, pescar salmón, trucha y
bacalao. Además de caminar en Oslo, Trondheim o Bergen y observar el
sol de medianoche, en Cabo Norte, el punto más septentrional de Europa.
Recorre el fiordo Sognefjorden, el más largo de Noruega, y el Parque
Nacional de Jotunheimen, donde se encuentran la cascada y la montaña
más altas de Escandinavia, y el glaciar Jostedalsbreen.
También se puede visitar la granja de Peer Gynt, personaje real en que
el celebre escritor noruego, Henrik Ibsen, se basó para escribir su
obra teatral. Conoce la cultura vikinga en Haugesund, ciudad anfitriona
del festival Noruego de Cine.
Cuando todo es blanco
Durante el invierno la
experiencia que se vive es distintacon deportes como el esquí alpino y
de fondo, montañismo, snowboard y la pesca de centolla, un tipo de
cangrejo que mide hasta dos metros y pesa hasta cinco kilos.
En diciembre y enero cuando el invierno es más crudo, puedes dormir en
un hotel de hielo en Kirkenes, marchar sobre los glaciares, conducir un
trineo tirado por renos o por perros y contemplar, en el cielo y desde
el crucero, las auroras boreales.
Hurtigruten cuenta con una flota de 15 barcos que parten diariamente
desde Bergen a Kirkenes y viceversa, paran en más de 30 puertos y es
posible descender en cada uno de ellos, realizar las
actividades que te interesen y alcanzar al crucero en un punto más
adelante.
Este tipo de barcos, por ser de exploración, no cuentan a bordo, con
discotecas o clubes de esparcimiento. No esperes códigos de etiqueta ni
cenas formales con el capitán.