Saltas desde una avioneta en movimiento desde una altura de 3 mil
500 metros sobre la superficie. Al ser tu primera vez, alguien te
acompaña. Este salto se llama “tándem” debido al sistema en el que tú y
un instructor van conectados en cuatro puntos, mediante un arnés al
paracaídas.
Qué miedo, pero qué emoción
Tu única preocupación es disfrutar la caída, nada más. El suelo se
acerca vertiginoso. Desciendes un minuto en caída libre. En tus
mejillas sientes la velocidad del aire.
Tu instructor abre el paracaídas y sientes un ligero jalón, los
paracaídas modernos tienen poca movilidad, lo que garantiza que no hará
movimientos bruscos o precipitados. Si de algo te sirve saberlo, Héctor
Montaño, paracaidista y administrador de la escuela Skydive Cuautla,
dice que hay más cancelaciones por clientes que se accidentan en la
calle, que percances en la historia de la escuela.
En el mundo, durante el último año, la Federación Aeronáutica
Internacional (FAI) no ha registrado un solo accidente de paracaidismo
recreativo, según datos de la Asociación. Esto lo convierte en una
actividad relativamente segura; si se practica con precaución y eliges
la escuela apropiada.
“Los accidentes que ocurren son de paracaidistas deportivos,
experimentados, que quieren probar nuevas técnicas de salto, alcanzar
más velocidad, con equipos ligeros, que les permiten mayor movilidad,
pero que son más inestables”, asegura Montaño.
Antes del gran salto
El proceso anterior al salto es muy sencillo: sólo tendrás que reservar
un lugar en la escuela de paracaidismo de tu preferencia.
Habrá que firmar dos formas: La primera es una responsiva donde
deslindas a los instructores de toda responsabilidad y en la segunda
indicas que te encuentras bien de salud y no tienes problemas físicos.
Si estás enfermo del corazón, sufres de epilepsia, problemas de columna
o padeces algún otro mal, igual de grave, se recomienda contar con una
aprobación de tu médico de cabecera.
Luego se te asignará un instructor de vuelo, que te dará una serie de
instrucciones: las posiciones que deberás adoptar para el salto, la
caída y el aterrizaje.
Hay escuelas de paracaidismo en Quintana Roo, Guerrero, Morelos y otros
estados, donde puedes hallar instructores profesionales y equipo
seguro.
Los instructores de Skydive Cuautla, por ejemplo, están certificados
por Vector – fabricante, en Estados Unidos, de los equipos que utilizan
en su escuela-, además están afiliados a la FAI.
El descenso
Tu caída, luego de que se abrió el paracaídas, continúa. Planeas en
posición vertical. Tu instructor maneja el equipo y tú te deslizas en
el aire, como si volaras. Esperas tranquilamente, cerca de de cinco
minutos, mientras llegas al suelo. “El aterrizaje es suave como caminar
o trotar un poquito, si hay viento será como descender un escalón de 20
centímetros” – dice Óscar Calleja, Presidente de la Asociación
Aeronáutica del estado de Morelos.
“Es un deporte para todos –dice Víctor Callejas, paracaidista con más
de 120 saltos en su bitácora- desde la secretaria, harta de su jefe,
hasta el médico que atiende a 50 personas por semana”.
Por unos minutos estás tú, sólo con el vacío. Es imposible no sentir la adrenalina”.