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Lo más cercano a volar

Saltar en paracaídas es una de las experiencias más emocionantes en la vida; la tecnología lo ha hecho más seguro que viajar en automóvil
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Antonio Salgado
El Universal

Viernes 18 de abril de 2008

Saltas desde una avioneta en movimiento desde una altura de 3 mil 500 metros sobre la superficie. Al ser tu primera vez, alguien te acompaña. Este salto se llama “tándem” debido al sistema en el que tú y un instructor van conectados en cuatro puntos, mediante un arnés al paracaídas.

Qué miedo, pero qué emoción

Tu única preocupación es disfrutar la caída, nada más. El suelo se acerca vertiginoso. Desciendes un minuto en caída libre. En tus mejillas sientes la velocidad del aire.

Tu instructor abre el paracaídas y sientes un ligero jalón, los paracaídas modernos tienen poca movilidad, lo que garantiza que no hará movimientos bruscos o precipitados. Si de algo te sirve saberlo, Héctor Montaño, paracaidista y administrador de la escuela Skydive Cuautla, dice que hay más cancelaciones por clientes que se accidentan en la calle, que percances en la historia de la escuela.


En el mundo, durante el último año, la Federación Aeronáutica Internacional (FAI) no ha registrado un solo accidente de paracaidismo recreativo, según datos de la Asociación. Esto lo convierte en una actividad relativamente segura; si se practica con precaución y eliges la escuela apropiada.


“Los accidentes que ocurren son de paracaidistas deportivos, experimentados, que quieren probar nuevas técnicas de salto, alcanzar más velocidad, con equipos ligeros, que les permiten mayor movilidad, pero que son más inestables”, asegura Montaño.

Antes del gran salto

El proceso anterior al salto es muy sencillo: sólo tendrás que reservar un lugar en la escuela de paracaidismo de tu preferencia.

Habrá que firmar dos formas: La primera es una responsiva donde deslindas a los instructores de toda responsabilidad y en la segunda indicas que te encuentras bien de salud y no tienes problemas físicos. Si estás enfermo del corazón, sufres de epilepsia, problemas de columna o padeces algún otro mal, igual de grave, se recomienda contar con una aprobación de tu médico de cabecera.

Luego se te asignará un instructor de vuelo, que te dará una serie de instrucciones: las posiciones que deberás adoptar para el salto, la caída y el aterrizaje.

Hay escuelas de paracaidismo en Quintana Roo, Guerrero, Morelos y otros estados, donde puedes hallar instructores profesionales y equipo seguro.

Los instructores de Skydive Cuautla, por ejemplo, están certificados por Vector – fabricante, en Estados Unidos, de los equipos que utilizan en su escuela-, además están afiliados a la FAI.

El descenso

Tu caída, luego de que se abrió el paracaídas, continúa. Planeas en posición vertical. Tu instructor maneja el equipo y tú te deslizas en el aire, como si volaras. Esperas tranquilamente, cerca de de cinco minutos, mientras llegas al suelo. “El aterrizaje es suave como caminar o trotar un poquito, si hay viento será como descender un escalón de 20 centímetros” – dice Óscar Calleja, Presidente de la Asociación Aeronáutica del estado de Morelos.

“Es un deporte para todos –dice Víctor Callejas, paracaidista con más de 120 saltos en su bitácora- desde la secretaria, harta de su jefe, hasta el médico que atiende a 50 personas por semana”.

Por unos minutos estás tú, sólo con el vacío. Es imposible no sentir la adrenalina”.


 





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