Contar nuestra vida por escrito no es nada nuevo. De hecho, las almas
más “románticas” llevan años plasmando sus memorias en diarios que,
guardados bajo candado, expresas ideas, inquietudes y relatos sobre el
autor.
Hasta ahí todo normal. Pero ahora, de la noche a la mañana,
una fiebre irrefrenable por contar lo que nos sucede inunda la sociedad
a través de internet.
Olvidada la intimidad del papel, ahora todos queremos decir nuestra verdad. Llegan los “blogs”.
Los
bitácoras (aceptemos este marítimo término tras años “navegando” por la
red) son espacios que un autor dedica a relatar sus inquietudes.
Dependiendo de los recursos que ofrezca el servicio, podemos incluir
fotos, vínculos a otras páginas e incluso permitir que los visitantes
puedan opinar sobre nuestro contenido.
Apareció internet y el
papel se digitalizó. A partir de entonces, empresas y periódicos
comenzaron a traspasar el contenido escrito a la pantalla del
computador. Las “noticias frescas” aparecen primero en los sitios
electrónicos.
Una cantidad cada vez mayor de organizaciones
copiaron este sistema, consistente en una columna de noticias
actualizadas diariamente por la entidad a fin de informar a los
visitantes de la página acerca de las novedades.
En el último escalafón aparecen actualmente los usuarios domésticos.
En
un principio, todo consistía en crearse una “homepage”, es decir, una
página personal, “personalizada”, donde los visitantes conocían todo
acerca de nosotros. La democratización del sistema llegó durante los
primeros años del siglo XXI. Las empresas de internet, ávidas de retos
virtuales, encontraron el filón.
Impulso definitivo
Poco a poco, surgieron en la red multitud de servicios que ofrecían un espacio para crear nuestro diario online.
Mediante
una simple aplicación ejecutable desde el ciberespacio, los usuarios
podían crear fácilmente su bitácora. Y la bomba explotó. En pocos años,
miles y miles de “blogs” asaltaron el ciberespacio. La moda fue tal
que, en la actualidad, no es ajeno hablar acerca de la bitácora del
vecino.
Todos podemos formar parte de la galaxia “blogger”. Es
tan fácil como darnos de alta en cualquier servicio de cesión de
espacios para bitácoras. Blogger, Freewebs, Live Journal o Bublegum son
algunos de los más usados.
En internet hay cientos. En estos
espacios encontrarás todas las instrucciones sobre cómo editar los
contenidos y personalizar la página a tu gusto. En las páginas
principales del servicio encontrarás vínculos a blogs de otros usuarios.
Existen incluso clasificaciones de visitas donde se anuncian los más consultados.
Alternativas
Si
eres de los que cree que una imagen vale más que mil palabras, te
proponemos Fotolog. Este servicio es similar al “blog” y permite
publicar cada día una imagen acompañada de un texto escrito. También
permite a otros usuarios insertar sus comentarios acerca de tu
contenido. En una versión multimedia está Myspace. Además de imágenes y
texto, te permitirá incluir videos y sonido.
Sea como sea,
para ser un buen “blogger” hay que amar la regularidad. Actualizar cada
día escribiendo tus comentarios y reflexiones y, sobre todo, no
olvidándose de insertar algún mensaje en otros “blogs”, te asegurará un
buen margen de visitas. Escoge buenos temas a tratar. Existen incluso
galardones que premian a los mejores “bloggers” cada año. Y ahora, si
estás dispuesto a zarpar, ¡redacta una buena bitácora!