No es un campamento común. Tú y los demás siguen a su guía asignado
con el propósito de vivaquear por tres días en los terrenos más
inaccesibles del país, donde pareciera que no hay alimento ni cobijo.
El objetivo: llevar únicamente lo básico y aprovechar lo que la naturaleza te ofrece para sobrevivir.
Más
que un paseo es un aprendizaje que consiste en relacionarse con el
entorno y utilizar el instinto, pues la supervivencia es una prueba de
inteligencia, improvisación y voluntad.
Subirán un cerro, llevando consigo muy pocas cosas: una brújula, un
botiquín, una navaja, una bolsa de dormir, lo necesario para procurar
su propio refugio y comida.
Existen escuelas en México (centros de rapel y montañismo, por
ejemplo), como Sierraventura, en el estado de Querétaro, que buscan
hacer que sus clientes recuperen “la capacidad de superar retos, la
seguridad en sí mismos –a menudo perdida por la tensión o la comodidad
citadina- y despertar en ellos el deseo de llegar a la meta fijada”. La
supervivencia deportiva busca vencer el miedo, logra que el individuo
sea autosuficiente y desarrolle una fortaleza física, mental.
Tú eliges el escenario: sierra, selva baja, montaña, semidesierto o
bosque húmedo tropical. San Luis Potosí, Guanajuato, Hidalgo, Michoacán
y el estado de México, son los sitios de más acción.
La experiencia incluye caminatas, paseos en balsa neumática, navegación
terrestre con mapa y brújula, rapel e incursión en cuevas y cavernas.
Este tipo de cursos son ideales no sólo para campistas empedernidos o
deportistas extremos sino también para familias, adultos mayores,
jóvenes, niños y empresas que deseen motivar a sus empleados a lograr
entre ellos una colaboración profunda, nuevas habilidades de
comunicación y confianza.
Enrique Barrios, director de la Orquesta Filarmónica de la ciudad de
México y cliente de Sierraventura, piensa que es importante aprender
técnicas de supervivencia pues dice que tiene mucha cultura general
“pero no tengo cultura elemental”.
No contarás con la comodidad de un catre o la protección de una tienda
de campaña. “Son condiciones duras –dice Rogelio Hardy, guía e
instructor del curso de supervivencia-; no llevamos linternas, se
duerme dentro de un sleeping o una manta, trabajamos todo el tiempo.
Sin embargo es un curso que pueden tomar todas las personas.
No hay limitantes ni de edad ni de discapacidad. Todos pueden realizar
esta actividad, siempre y cuando resistan las condiciones duras que
implica la actividad”.
Cuando regresas a casa habrás aprendido a encender fogatas sin
cerillos, a construir refugios, a recolectar alimentos –entre ellos
plantas e insectos-, a obtener y purificar el agua, a elaborar trampas
de caza, a matar y pelar aves, peces y mamíferos pequeños. “Se
prepondera el pensar lógico. Si tienes frío, tápate. Si está lloviendo,
busca refugio.
“La vida moderna nos tiene esclavizados a la tecnología. Sin embargo todavía somos capaces de vivir en la naturaleza”.