ZINACANTÁN, Chis.— San Cristóbal de las Casas ha atraído durante
muchos años, y con razón, a oleadas de turistas que encuentran en sus
calles y plazas el seductor sello chiapaneco.
Pero su importancia a veces no deja ver a los turistas los atractivos
que muchos poblados de la región tienen y que se encuentran a unos
cuantos pasos de la capital cultural del estado.
La vestimenta es una de las formas que los habitantes de las distintas
regiones de Chiapas tienen para reafirmar su identidad. Así, con sólo
una mirada se puede distinguir a un habitante de Oxchuc, San Juan
Chamula o Zinacantán.
Precisamente,
este último poblado, muy abierto a los visitantes, se ha dedicado a la
manufactura de vestimentas con la ancestral técnica del telar de
cintura.
Se trata de un instrumento que las mujeres se anclan
en la cadera para tensar los hilos y entretejer trazos multicolores que
acaban como hermosos diseños cuyo valor es también el de ser una pieza
única.
Experiencia entretejida
Según el tamaño o la complejidad, manufacturar un rebozo puede tomarles
entre una y dos semanas, cosa que podríamos tomar en cuenta antes de
pensar en regatear. No es lo mismo una pieza fabricada de manera
industrial a éstas que quizá tengan un estilo más naive pero que son
artesanalmente hilada una a una por diestras manos indígenas.
Hay productos con distintos grados de complejidad y por lo tanto,
distintos precios, desde manteles individuales de menos de 50 pesos
hasta rebozos cuyo costo puede superar los mil 500 pesos.
En las casas de varias familias zinacantenses es posible comprar las
prendas, observar a las mujeres hilando con el telar de cintura a la
vez que lo invitan a uno a probar tortillas hechas a mano recién
salidas del comal.
A la entrada del pueblo se ven grandes extensiones de viveros, sus productos ya se mandan incluso a Europa y Estados Unidos.
Cómo llegar
Para llegar a Zinacantán, toma la carretera que va de San Cristóbal de
las Casas a San Juan Chamula (también hay autobuses y taxis). Cinco
kilómetros adelante encontrarás este pintoresco lugar donde múltiples
casas funcionan como tiendas de estas artesanías.
Por cierto, si bien en San Juan Chamula hay que tener muchas
precauciones pues los nativos son extremadamente celosos de su
intimidad y costumbres y prohiben ser fotografiados, en Zinacantán el
caso es muy distinto, aunque en ocasiones tratarán, sobre todo los
niños, de conseguir una moneda a cambio de posar ante las cámaras.