Observar el cielo estrellado o apostar en juegos de mesa quizá ya no
sean actividades tan atractivas para un vacacionista actual pero sí lo
serán para uno del futuro, cuando ese esparcimiento se pueda realizar
fuera de la atmósfera terrestre, sin gravedad, en un hotel espacial.
El
afán por conquistar el espacio “y adueñarse de él” ha hecho que en los
últimos años los proyectos, tanto científicos como comerciales en el
cosmos, se incrementen de manera importante. Además de Estados Unidos y
Rusia, países como India y China incursionan en esta carrera.
Las apuestas
El
turismo espacial arrancó en forma en 2001, con el primer vuelo
extraterrestre de un civil estadounidense (Dennis Tito) sin fines
científicos, así que el siguiente paso es crear el alojamiento para
esos viajeros intrépidos. Una de las propuestas es el Space Island
Project (SIP) que pretende crear toda una infraestructura galáctica
comercial que soporte un amplio rango de actividades de negocios en
órbitas de 640 a 800 kilómetros sobre la Tierra.
Esta isla
espacial incluiría un hotel que, de acuerdo con el sitio web de un
medio universitario neoyorquino, podría alojar a unas 500 personas. Se
estima que para el 2015 el viaje de una semana costará alrededor de 200
mil dólares. La construcción de esta plaza comenzará en 2010.
La
forma proyectada para la isla se asemeja a tanques cilíndricos de
combustible (de 46 metros de largo por 8 metros de diámetro) unidos
entre sí como vagones de un tren, conformando un gran círculo que rodea
a una estación central. La compañía estadounidense, del mismo nombre,
utilizará tecnologías, transporte y procedimientos probados en los
últimos 25 años por la Agencia Nacional de Administración Aeronáutica y
Espacial de Estados Unidos y empresas privadas del mismo sector.
Por
otra parte, el proyecto de la firma española Galactic Suite (GS)
propone una experiencia integral que comprende una preparación previa
en una isla tropical durante 16 semanas, el viaje, y la estancia
espacial de cuatro días en el Galactic Suite Space Resort, por un costo
de 4 millones 500 mil dólares.
El hotel está constituido por
cinco módulos cilíndricos y rígidos de estructura tubular. Xavier
Claramunt, director de la compañía, explicó a EL UNIVERSAL que el
diseño permanece en secreto pero que se utilizarán materiales de alta
resistencia y ligereza como el aluminio y otras aleaciones y por dentro
tendrá revestimientos cómodos para el turista, cumpliendo con todas las
garantías de seguridad y medio ambiente.
“Crear la experiencia
más excitante y trascendente que jamás haya vivido el turista espacial
es la misión de GS. Con ella éste podrá apreciar toda la riqueza de
nuestro planeta, vivir la emoción de ser un pionero y la sensación de
ingravidez cuando tenga que volver a aprender a sentir cada parte de su
cuerpo”, agregó el directivo.
Desde ese punto de observación
privilegiado, continuó Claramunt, el viajero verá la delgada capa que
es la atmósfera que rodea la Tierra y el brillo especial que exhiben
las estrellas: “Quizá desde allí arriba decida que vale la pena
conservar todo eso y seguramente tendrá el poder y los medios para
colaborar en ello”. Hasta el momento este hotel cuenta con 28 pre
reservaciones de turistas de tres diferentes países.
El que ya
está haciendo pruebas en el cosmos es Bigelow Aerospace, que ya tiene
en el espacio dos módulos para capturar datos y demostrar que la
estancia galáctica es viable. Sin embargo, en agosto de 2007, la
compañía, también estadounidense, canceló la puesta en órbita del
Galaxy, que sería su tercer módulo espacial experimental, debido a los
altos costos del procedimiento. Aún así, sigue en pie el lanzamiento de
otro más adelante, el Sundancer, ya más ad hoc para habitarlo, de modo
que todo parece indicar que los hoteles espaciales serán reales en unos
cuantos años.