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Con el afán de minimizar el
gasto en el uso de la telefonía móvil, uno de cada tres usuarios
realiza llamadas perdidas o timbrados con significados preestablecidos,
de acuerdo con un estudio del Centro de Investigación y Docencia
Económicas (CIDE).
Además, poco más de la mitad de los usuarios
situados en los niveles socioeconómicos D y E de la población —cuyo
ingreso mensual promedio es menor a 4 mil pesos— utiliza su teléfono
sólo para recibir llamadas.
Le siguen estrategias como el envío
de mensajes de texto en su mayoría entre jóvenes y la renta de equipos
celulares, según el estudio Oportunidades móviles: pobreza y acceso a
la telefonía en América Latina y el Caribe.
Judith Mariscal,
directora del programa de Investigación en Telecomunicaciones del CIDE,
explicó que con la ampliación de la modalidad ‘el que llama paga’ a
nivel nacional esta práctica se incrementó, inclusive con llamadas de
migrantes en Estados Unidos, quien en este caso asume la mayor parte
del gasto debido a su capacidad de pago.
Agregó que esto es posible gracias a que aun sin crédito los usuarios permanecen comunicados.
La investigación detalla que 45% de los celulares que reciben una llamada perdida o beeping llaman de vuelta 34% de las veces.
Sin
embargo, pese a que 65% de los usuarios dicen utilizar el servicio para
recibir llamadas, 56% también realizan llamadas aunque transcurran
largos periodos sin concretar una.
Respecto del uso de mensajes
cortos (SMS), según los datos recabados en la ciudad de México y Tuxtla
Gutiérrez, Chiapas, como muestras poblacionales, 52% de los usuarios sí
los utilizan y de este grupo 93% consideran que una de las principales
ventajas del envío de un mensaje sobre las llamadas es su menor precio.
El
resto no lo hace en 39% porque no saben hacerlo, 22% consideran que es
poco conveniente y 13% debido a que ninguno de sus conocidos lo hacía.
No
obstante, el gasto de la población de escasos recursos en materia de
telefonía celular va en aumento, por lo que representa una oportunidad
de negocio para las telefónicas, aseguró Mariscal.
De acuerdo con
cifras del CIDE, la penetración de teléfonos móviles en sectores de
bajos ingresos (D y E) pasó de 9% en 2003 a 27% el año pasado, cuando
estos niveles socioeconómicos representan 56% de la población total.
En
tanto, el gasto per cápita de los pobres en telefonía móvil es más alto
de lo esperado en América Latina, pues fluctúa entre 6.1 y 15.7 dólares
mensuales; México es el país que más gasta.
El estudio de la
división de Telecomunicaciones del CIDE detalla que para los más pobres
del país el gasto en telefonía celular representa casi 10% de su
ingreso mensual, mientras que para las familias de ingreso medio
significa 3.7%, y en algunas personas pueden llegar a alcanzar hasta
40% del total de ingresos.
Según datos de la Encuesta Nacional de
Ingresos y Gastos de los Hogares 2006 del INEGI, los hogares mexicanos
destinan, en promedio, 4.8% de su gasto total al rubro de las
comunicaciones, mientras que en 2002 erogaban 3.3%.
En el caso
específico de la telefonía celular, según el Banco de México, en 2006
los casi 11 millones de hogares con teléfono celular destinaron 362
pesos mensuales al uso de este medio de comunicación, lo que significó
un incremento de 18% respecto del gasto realizado en 2004.