SAN FRANCISCO --
Comparadas con otras formas de interacción humana, las llamadas redes
sociales en internet no son realmente muy sociales.
La gente se visita
en sus páginas de MySpace y Facebook en distintas horas del día,
colocando mensajes y enviándose correos electrónicos a través del vacío
digital. Es como una fiesta interminable en la que todos llegan a una
hora distinta y dejan una notita escrita en el refrigerador.
Ahora, un grupo de
compañías del Valle del Silicio está devolviendo la socialización en
vivo a un medio que, en el léxico de los tecnólogos, se está volviendo
cada vez más “asíncrono”.
Vivaty, una empresa
nueva de Menlo Park, California, está creando salones de charla
virtuales tridimensionales que la gente puede agregar a las páginas web
y los perfiles de redes sociales de los sitios en los que pasa la mayor
parte de su “tiempo internet”.
La compañía ha
estado trabajando sigilosamente en su tecnología durante tres años y
empezará un periodo de prueba privado en Facebook este verano.
Vivaty transforma
una página de perfil plana en una salón de charla tridimensional en
vivo. Los usuarios eligen personajes para representarse a sí mismos de
una lista de bien parecidos “avatares” --un requisito indispensable
para esta clase de servicio-- y se dirigen a uno de entre una decena de
ambientes, como una bodega gótica urbana o una villa junto al mar.
Con una precisión
semejante a la de un juego de video, pueden navegar en ese espacio
virtual, donde pueden mostrar sus fotos de Facebook colgadas en la
pared y video de YouTube reproduciéndose en una TV de pantalla ancha.
Hasta otras 15 personas pueden seleccionar sus avatares e ingresar al
salón al mismo tiempo para participar en una conversación en vivo
mediante textos.
“Queremos tomar todo
su contenido en la red y trasladarlo a una experiencia visual más
inmersiva e inmediata”, indicó Keith McCurdy, director de Vivaty.
Servicios en línea
similares como Second Life y juegos como “World of Warcraft” han
existido por años, pero no son accesibles por medio de una navegador de
internet. En cambio, piden a los usuarios instalar programas grandes y
lentos y tener una conexión de gran amplitud de banda para disfrutar de
una experiencia inmediata satisfactoria.
Por su lado, los
salones de Vivaty estarán repartidos por la red. Un usuario puede
introducir un ambiente virtual de Vivaty, o crear uno, en cualquier
parte donde pueda introducirse un código HTML.
Los llamados salones
de “chateo” fueron parte integral de la experiencia en línea para los
usuarios de los primeros servicios, como CompuServe y America Online.
Empero, frecuentemente devinieron en un ruidoso caos, y la primera ola
de tecnología para internet ayudó a colocar estas conversaciones
descontroladas al borde de la extinción.
Las páginas
estáticas de la red no estaban preparadas para una comunicación rápida
y en vivo. El chat en vivo fue relegado a herramientas de software
separadas como los programas de mensajes instantáneos.
Sin embargo, nuevas herramientas de programación de internet han brindado mayor flexibilidad al interior de las páginas web.v.
El año pasado, la
firma Meebo introdujo lo que asemeja una versión en dos dimensiones del
nuevo servicio, en la que pueden participar una 100 personas en vivo.
Pueden proceder de sitios de internet distintos, pero todos forman
parte de una sola conversación.
Otros servicios
nuevos en vivo están surgiendo rápidamente. Este mes, Facebook
presentará una función de chat en vivo. Servicios de streaming de video
en vivo, de Yahoo y de nuevas compañías como Kyte, Ustream.TV y
Justin.TV, también están proliferando. Estas incluyen chat en vivo para
que los usuarios pueden discutir lo que están viendo en tiempo real.
El negocio y la
tecnología de Vivaty bien podrían ser únicos, pero su meta general no
lo es. Los empresarios e inversionistas de otras firmas de la “web en
vivo” dicen que la socialización intermitente que ofrecen la mayoría de
los sitios ignora el instinto humano básico que alguna vez impulsó a la
gente a acudir a las plazas de los pueblos y ahora la reúne en grupos
sociales reales para ver el futbol o el último episodio de un programa.
“Muchas de las
necesidades de comunicación básicas de la humanidad se han perdido en
esta era de conversaciones encajonadas, de uno a uno”, señaló Roelof
Botha, socio de la firma de capital de riesgo Sequoia Capital. “Al
final del día, somos una especie social”.
(*) Por Brad Stone / Traducción: Gregorio Narváez).