Es como si las cascadas de Hierve el Agua hubiesen quedado petrificadas por los malos humores de una medusa oaxaqueña...
A 45 kilómetros de la capital, en medio de una abrupta sierra, el
escurrimiento de agua carbonatada comenzó a crear estas dos cascadas
hace 2 mil 500 años. La más alta mide unos 30 metros y la segunda,
cerca de 12.
Desde los manantiales, el agua baja por grandes cantiles de más de
50 metros de altura. Debido a estos escurrimientos, se forman ojos de
agua de tonos turquesa que los turistas han usado como albercas.
Mirador espectacular
Para entrar a Hierve el Agua se deben pagar 15 pesos por persona. Si no
deseas caminar los dos kilómetros que hay de distancia, los habitantes
de la zona se ofrecen a llevarte en sus camionetas por cinco pesos.
No dejes pasar la oportunidad de nadar en sus aguas limpias y transparentes.
Desde su mirador se aprecian los nacimientos de agua, las cascadas y
sus montañas empastadas. El ojo de la cámara debe estar muy atento.
Hay vestidores, sanitarios, cabañas desde 70 pesos por persona,
palapas y fondas. Está prohibido acampar. Abierto de lunes a domingo de
ocho a 18 horas.
La Secretaría de Turismo del estado no reconoce a Hierve el Agua
como zona turística, aunque existan agencias de viajes que las incluyan
en sus tours.