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En México hace falta fortalecer la
disciplina con la que se levantan bases de datos con fines comerciales,
así como actualizarlas y limpiarlas. Es un área de oportunidad en
México, es un mercado en crecimiento, asegura Gerardo Guerrero,
director general de la Asociación Mexicana de Mercadotecnia Directa e
Interactiva (Directa).
Explica que al elaborar las bases de
datos, las empresas se enfrentan con el problema de que la gente no
quiere proporcionar sus datos personales (nombre, dirección, teléfono,
conducta o gustos de compra), aunque no se trata de aspectos sensibles
(como antecedentes médicos o preferencias sexuales). Todavía no se
establece una ley federal de datos personales, se va a discut ir en el
Congreso, suponemos que en el siguiente periodo de sesiones. De
crearse, la ley contemplaría la protección, manejo, cuidados y
legalidad de las bases de datos.
Además aún hace falta crear
avisos de privacidad (donde la empresa informe al consumidor que usará
sus datos y para qué). En su opinión, aún falta crear toda una cultura
sobre este tipo de mercadeo. Adelanta que en este año Directa tiene la
intención de realizar un estudio de bases de datos en el país.
Aunado
al reto de profesionalizar más la disciplina del data base marketing
(mercadotecnia de bases de datos), es necesario establecer mecanismos
para solicitar el permiso del consumidor, que lo alienten a dar sus
datos, confiando en que no serán usados con otros fines y a la vez,
ofreciéndoles algún beneficio (como un descuento o promoción).
Esto
va alineado con la tendencia actual de sintonizar las ofertas
comerciales con las necesidades de los clientes. “Actualmente muchas
empresas están construyendo sus propias bases de datos se tiene bien
claro que hay que buscar hacer un marketing relacional, de largo plazo
mediante la construcción de bases de datos”, manifiesta Guerrero.
María
Eugenia García, presidenta del Instituto Mexicano de Teleservicios
(IMT) dice que la principal molestia de las personas, más allá de que
les llamen en domingo a las 10 de la noche es que no sepan de dónde
tomaron sus datos.
Al respecto, el IMT en conjunto con DIRECTA
crearon el Código de Ética de Telemarketing y el Proceso de
Autorregulación, el cual recoge los lineamientos y mejores prácticas de
la industria a nivel mundial, para promover una actividad comercial
sana.
García indica que el siguiente paso será la certificación
como Empresas Éticas en el uso de bases de datos. “Los países
industrializados están más avanzados en este tipo de regulaciones,
nosotros estamos empezando, pero es algo que tenemos que hacer, no es
opcional”.
Destaca que el crecimiento y la competitividad de esta
industria implican la necesidad de regularse, pues un país en donde no
existe, a las compañías no les interesa instalar call centers o contact
centers. “Ya empezamos pero tenemos que actuar muy rápido porque los
demás países también lo están haciendo”. Desde otro ángulo del tema,
Mauricio Jalife, director de Jalife, Caballero Vázquez y Asociados,
señala que el mayor problema de las empresas mexicanas es el mal manejo
de activos intangibles como lo son las bases de datos, por lo que se
requiere la creación de políticas internas que protejan legalmente la
información.
“Las empresas se enfrentan constantemente a
situaciones como el hecho de que un exempleado faltando a la lealtad o
ética se lleve las bases de datos y las empiece a operar desde otro
centro de trabajo o de forma directa”.
Por tanto, es importante
adoptar medidas que demuestren ante las autoridades que la empresa
protegió la información. “Si las medidas no se adoptan, no se puede
seguir un caso en contra de una persona que roba, que usa o divulga
información que se considera sensible”.
Jalife informa de algunos pasos a seguir para protegerse:
—Que la información tenga valor económico (demostrar que se explota para el envío de promociones).
—Que no sea del dominio público.
—Adoptar
todas las medidas necesarias para conservar la confidencialidad. Por
ejemplo, tener claves de acceso en las computadoras, llevar un registro
de entradas y salidas, usar medidas materiales como son llaves y
candados, ubicar la información en lugares que no sean de libre acceso,
contar con un reglamento o políticas que prevenga a los empleados de
que se trata de información que no pueden copiar o transmitir. Utilizar
gafetes y mecanismos electrónicos para permitir o no el acceso a
determinadas áreas donde está la información. Crear el clima en el que
todos estén conscientes de que la información tiene un valor económico
importante y debe cuidarse su confidencialidad.
—Que conste en un
registro material. Se puede ir con un notario público, hacer un
depósito en un sobre cerrado de la base de datos cada determinado
tiempo y mantener un soporte material en CD.
—Tener la capacidad
de demostrar que se previno al empleado de que se trata de información
confidencial. “Este es uno de los requisitos donde normalmente las
empresas mexicanas fallan”.
Hay que establecer en el contrato de
trabajo cláusulas donde se establezca qué información tendrá a su
alcance el empleado que se define como secreto de negocios, industrial
o confidencial. La cláusula debe ser específica: bases de datos,
fórmulas, procesos, metodología.
“Si no estamos en condiciones de
demostrar que se les advirtió que era información confidencial podrán
utilizar libremente la información”, por tanto, será difícil llevar a
buen término un juicio en su contra. Una táctica que describe
abiertamente a Jalife para saber si se está haciendo mal uso de una
base de datos es la “prueba del error”.