Sin empleo y con 22 años de experiencia como funcionario público, Humberto Morales nunca imaginó que su vida estaría marcada por la cocina.
En la búsqueda de trabajo, con periódico en mano, encontró que un pequeño local se traspasaba en la colonia Del Valle, de la ciudad de México. Sin dudar, tomó la oferta y comenzó a servir comida uruguaya, la misma que ya se preparaba en el establecimiento recién adquirido.
Los dos primeros meses fueron de intenso trabajo, recuerda Morales sobre sus inicios como empresario. En entrevista, apunta que desde ese julio de 2005 nunca ha dejado de invertir en el negocio. Pero, sin lugar a dudas, esa decisión lo llevó a conseguir lo que ahora es Asado del Valle, un negocio en franco ascenso y consolidación.
Atrás quedaron esos 25 metros cuadrados para cuatro mesas porque ahora el lugar ocupa 450 metros cuadrados con espacio hasta para 250 personas.
En consecuencia, en todo este tiempo la inversión pasó de medio millón de pesos a cerca de tres millones de pesos entre ampliaciones y remodelaciones.
Sentado en la mesa número 10 de su restaurante, Humberto Morales comenta que los fines de semana su local se expandía con el comercio de al lado —de jugos y licuados— para colocar mesas y sillas hasta que a los dos meses lo traspasó. En el otro extremo, estaba el Tizoncito que también desplazó nueve meses después debido a la alta demanda de comensales.
El crecimiento de este negocio ahora le permite a Morales proyectar la expansión de la empresa bajo el modelo de franquicia que inició en enero de este año. “En menos de tres años los mismos clientes del negocio comenzaron a preguntar sobre la compra de la marca, tan es así que ya vendí la primera con un comensal”.
Con la primera sucursal en camino prevista para el sur de la capital, en Villa Coapa, con su apertura para julio de este año, Morales cree que en la ciudad de México caben al menos cinco establecimientos de este tipo con comida uruguaya, principalmente cortes y pizzas a las brasas de un metro.
El dueño de Asado del Valle refiere que los sábados sirve comida hasta para 550 personas en un ambiente de tipo familiar y entre semana acuden oficinistas de la zona y jóvenes, donde el consumo promedio por persona ronda los 200 pesos.
La meta para 2008 es vender cuatro franquicias y aunque a Morales le gustaría comenzar en el Distrito Federal, no descarta incursionar en provincia este mismo año.
El monto de inversión estimada para la apertura de un restaurante Asado del Valle es de poco más de dos millones de pesos a dos años de retorno de inversión.
Otra de las características de este lugar es que el ambiente se ve favorecido por la atención de meseros uruguayos que han decidido hacer sus vidas en México. De su fuerza de trabajo, Morales comenta que los extranjeros son en ocasiones más cumplidos que los mexicanos: al menos no faltan sin avisar.