La tensión de una película policial en televisión se incrementa por
encima de la cabeza: arriba, a la derecha, un gangster se esfuma en las
tinieblas de la noche, mientras a la izquierda se oyen gritos de
espanto. Detrás del espectador se oye la sirena de un coche de la
policía que se acerca.
Si se tiene el equipo adecuado, ver
televisión puede equivaler a estar en el centro de la acción. Esto
solía requerir hasta ahora cinco altavoces y un subwoofer, equipo
conocido como sistema 5.1. Pero ahora hay disponibles varias soluciones
que producen sonido estereofónico mediante sólo dos altavoces, e
incluso sólo uno. Es lo que se conoce como sonido surround virtual o
sonido envolvente virtual.
“El sonido envolvente sobrepasa el
cerebro y las leyes de la física”, según lo define George Wilde,
portavoz de Philips. Esta tecnología ocupa menos espacio que los
sistemas 5.1 y requiere menos cables. Pero este sonido hace que el cine
doméstico sea también diferente al provisto de sistemas de sonido
envolvente tradicional. “En general, funciona asombrosamemte bien”,
dice Christine Tantschinez, de la revista alemana Audio.
El
sonido envolvente alcanza la más alta calidad de audio si la habitación
es cuadrada o rectangular. La presencia de demasiados nichos y huecos
puede ser disruptiva. Muros empapelados son asimismo mejores para el
sonido que la presencia de vidrio o azulejos. “La idea es permitir que
las ondas sonoras reboten en la pared como pelotas; el sonido procede
de las reflexiones”, explica Christine Tantschinez.
Muchos
sistemas exigen una medición exacta de la habitación para dar
resultados óptimos de sonido. Hay dispositivos que tienen que ser
asimismo armonizados con el televisor antes de ser encendidos por
primera vez. Este proceso de instalación se realiza generalmente
mediante un menu de ayuda fácil sobre la pantalla. Hay también
actualmente televisores que vienen con un sistema de sonido envolvente
virtual integrado, en lugar de altavoces normales.
Espacios
demasiado grandes o demasiado ligeramente amueblados pueden también
disminuir el efecto envolvente virtual. “Aquí tenemos demasiada
reverberación”, señala Matthias Rose, del Instituto Fraunhofer de
Circuitos Integrados en Erlangen. El sistema da una muy buena calidad
de sonido en un salón de hasta 50 metros cuadrados.
“No se
necesita cambiar las cosas de lugar en el salón”, dice Tantschinez.
Pero, tal como en el sistema de sonido envolvente verdadero y en el
cine casero, las instalaciones virtuales tienen un punto vital. Este es
el lugar donde quien escucha se siente como si estuviera en el centro
de la acción.
En sistemas 5.1, los altavoces se organizan de
manera circular a una distancia específica del auditor, con el mejor
resultado en el centro. Esto no es necesario en los sistemas de sonido
virtual. No obstante, la experiencia sonora central podrá ser
disfrutada sólo por una persona en el sofá.
“Quien se sienta en
el centro oirá mejor”, señala Tantschinez. Los demás oyen desde el lado
en que se encuentren sentados. Esto ocurre de la misma forma que en
sistemas sonoros con múltiples pequeños altavoces.
No obstante,
el sonido envolvente no está hecho sólo para el salón de casa ni para
los altavoces junto a la computadora. “El objetivo es llevar el sonido
envolvente también al mundo móvil, como los televisores portátiles o
los sistemas de entretenimiento en los aviones”, explica Matthias Rose.
Es
por esto que el Instituto Fraunhofer se encuentra investigando la mejor
forma de transmitir el sonido envolvente mediante auriculares con el
uso de técnicas similares para “engañar” el oído humano para que
perciba sonidos desde lo que parecen ser múltiples fuentes. “La señal
es modificada de modo que sea repetida directamente en el oído, tal
como si viniera de seis altavoces”, señala el especialista alemán.
Se
han producido ya varios conceptos para ofrecer sonido envolvente sólo
con un altavoz. Yamaha, por ejemplo, usa lo que llama un proyector de
sonido para crear ondas de resonancia unas de otras, produciendo el
efecto envolvente.
Philips, por su parte, trabaja en un sistema llamado Ambisound.
“El
sistema está provisto de un amplificador multicanal que trabaja con una
tecnología de procesamiento de sonido digital expandido que aprovecha
factores psicoacústicos”, dice Wilde.
Se ofrecen los sistemas (si
no están ya integrados en un televisor) tanto en versiones separadas o
integradas, como, por ejemplo, en reproductores DVD.
Los precios
varían según la tecnología que se use. Mientras un proyector de sonido
cuesta alrededor de 500 dólares, un receptor AV incluyendo sonido de
sonido envolvente puede costar unos 1.000 dólares. “Mientras más
tecnología haya en el interior, más caros son los dispositivos”, señala
Tantschinez, “no hay tope superior”.