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Éste es quizá el único pueblo del mundo al que para llegar hay que
cruzar un túnel y al atravesarlo se percibe un escalofrío como sacado
de ultratumba.
Se trata de Ogario, un pasaje construido en el año 1901 que hebra a
hebra construye un pasado de mitos y leyendas, ubicado a 254 kilómetros
de la capital de San Luis Potosí, en la Sierra de Catorce, a 2 mil 750
metros de altitud.
Entre el azul del cielo y sus amplios senderos notarás que en la cima
sólo hay ruinas de viejas viviendas que pertenecieron a los antiguos
mineros.
No obstante, aunque Real de Catorce es famoso por sus relatos de
chamanes, peyote, espíritus y sus historias de aparecidos, hoy está más
vivo que nunca y rescata tradición y construcciones.
Además abre los brazos a sus visitantes en medio de calles empedradas,
pendientes pronunciadas y cientos de paisajes que recuerdan locaciones
de famosas películas hollywoodenses.
En jeep o en caballo
Las "Willys" son jeeps que facilitan el traslado al pueblo, pero
también puedes emprender un paseo a cabello para visitar un santuario
huichol al que, luego de tres horas, llegas al cerro del Quemado en el
desierto Wirikuta.
La fiebre de la plata ya pasó, ahora la aventura en este pueblo mágico
comienza desde la carretera. Incluye detalles en los hoteles instalados
en viejos edificios, como las llaves gigantes de hierro que abren un
candado, para poder entrar a tu habitación.