SAN CRISTÓBAL, Chis.— Es uno de esos destinos que hacen sentir
pequeña la palabra "mágico". Hablar de sus historia sería repetir lo
que ya miles de páginas han asentado, desde sus inicios prehispánicos,
hasta la toma de los zapatistas en 1994 que lo colocó en el panorama
mundial.
Más allá de su trascendencia histórica y política en la región y el
país, "Sancris" es un remanso para el visitante que proviene de centros
urbanos.
Su edificio más identificativo es la catedral, sede de los incumplidos
"Acuerdos de San Andrés". Frente a ella pasa la calle 20 de Noviembre,
convertida en andador peatonal, ahí se puede tomar un café y entrar a
tiendas de artículos regionales, aunque con un enfoque (y precios) muy
turísticos.
Al extremo de la 20 de Noviembre se encuentra el templo de Santo
Domingo, una muestra arquitectónica e histórica del legado que dejó la
orden de los dominicos en su dominio religioso, político y económico en
el sur de la Nueva España. Ahí se encuentra el Museo de los Altos de
Chiapas, donde el visitante se puede acercar a la intrincada mezcla de
culturas de la zona.
En su exterior hay un mercado con artesanías de las distintas regiones
que circundan San Cristóbal, donde los textiles de lana, manteles
bordados y ropa de manta se pueden adquirir a precios accesibles.
Para una buena vista panorámica de la ciudad está el cerro de San
Cristóbal, con el templo del mismo nombre. Se puede subir en auto o por
las escaleras.
A un costado del cerro está el templo de La Merced, y junto a él el
Museo del Ámbar, donde un guía explica la historia, los secretos del
preciado fósil y la forma de prevenir engaños, además, cuenta con una
tienda donde se pueden adquirir piezas trabajadas por artistas locales.
"Sancris" es un lugar para caminar tomados de la mano y admirar con calma la cultura y el mestizaje del sureste mexicano.