Elizabeth Martínez Flores es una Químico Farmaco Bióloga, mejor conocida como QFB, con una maestría en Administración Industrial y un diplomado en Administración Farmacéutica, todos ellos de la UNAM, así como un diplomado en gestión de Comercio Internacional por el Tecnológico de Monterrey; habla inglés, portugués y estudia chino-mandarín, esto sin contar todos los cursos relacionados con la industria farmacéutica que ha realizado en Estados Unidos y Europa.
El currículum de Elizabeth no sería importante, salvo que gracias a la visión que tuvo desde que ingresó a la carrera, se percató de que el secreto estaba en la capacitación, y ha sido tal su visión que hace casi tres años decidió convertir su habitación en oficina e iniciar su propio negocio.
Así nació Terra Farma, empresa dedicada a la capacitación y consultoría en el sector farmacéutico, entre sus clientes se encuentran laboratorios farmacéuticos y entidades sanitarias. De hecho en El Salvador y Venezuela trabaja con los laboratorios más grandes, aunque brinda asesoría a empresa de todo tamaño en 15 países.
Algunas universidades le han solicitado proyectos, incluso en este momento está negociando con universidades públicas en Honduras, Nicaragua y Bolivia.
El inicio de la fórmula
A raíz de su carrera, que es 100% farmacéutica, Elizabeth comenzó a trabajar en laboratorios productores de medicamentos y en empresas de consultoría.
Trabajó en una empresa que se llama ICT mexicana como gerente de capacitación. Ahí le daba asesoría a la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma). Esto le dio la oportunidad de que muchas personas la conocieran y pronto se le acercaron para pedirle cursos más especializados.
Poco a poco comenzó a adquirir más difusión hacia el interior del sector farmacéutico y en 2005 decidió independizarse, luego de ver la necesidad de capacitación y consultoría que existe en los países latinoamericanos, que siempre toman como referencia a México
Finalmente Terra Farma nació en abril de 2005.
Elizabeth convirtió su habitación en su oficina. Durante un año hizo de todo, diplomas, hacía las memorias, mandaba faxes, abría las cuentas de banco, etc.
Actualmente tiene 12 empleados fijos. Además tiene consultores por proyecto en otros 15 países en donde ofrecen consultoría y capacitación.
El secreto
Elizabeth invierte gran parte de su ganancia en capacitarse, principalmente en Europa y Estados Unidos. Pero la clave de su éxito es llevar su conocimiento tropicalizado a otros países de la región.
Imparte entre 50 y 60 cursos al año y ha capacitado a entidades de Brasil, Colombia, de México, Chile y El Salvador, entre otras.
Cabe destacar que en diciembre de 2007 se convirtió en la primera latina en obtener la certificación CPIP que traducido al español es Certificate Pharmaceutical Industrial Profesional, esto es Profesional Industrial Farmacéutico Certificado. "Esta es una certificación gremial que surgió hace dos años en Estados Unidos por la agrupación gremial más grande de todo el mundo (ISPE) que ya traducido es Sociedad Internacional de Ingeniería Farmacéutica, que cuenta con más de 30 mil miembros en todo el mundo", explica.
Para obtener este certificado el interesado debe demostrar experiencia, someterse a un examen muy riguroso y, además, presentar casos de éxito que haya tenido los cuales serán evaluados por un Comité Sanitario en Estados Unidos, que incluye la FDA.
Cabe mencionar que en este momento solo hay seis personas en el mundo con esta certificación.
Incluso Elizabeth se ha convertido en un modelo a seguir de que no se tiene que pertenecer a un país industrializado para conocer las regulaciones internacionales.
Y por si esto fuera poco, Terra Farma es la única empresa del sector farmacéutico que ofrece cursos virtuales en donde el alumno tiene una verdadera interacción con el capacitador, puede realizar preguntas y respuestas. Incluso pueden participar del examen que se realiza al final.
El costo de los cursos depende del ponente, pero en promedio es de 2 mil 500 pesos por día, es decir un curso de tres días tiene un costo de 7 mil 500 pesos, pero si es virtual el costo es 40% menor.
El reto de Elizabeth es convertir a Terra Farma en la empresa número uno en capacitación de la industria farmacéutica en Latinoamérica... Y no le falta mucho
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