“Existe la hipótesis de que la guerra de propaganda negra desatada a
través de correos electrónicos durante la campaña electoral
presidencial en 2006 en México pudo haber establecido la ínfima
diferencia de 243 mil 974 votos (0.58%) que le dio el triunfo al
ganador”, afirmó el doctor Octavio Islas, director de la Cátedra de
Comunicación Estratégica y Cibercultura del Proyecto Internet del
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) y
coautor del libro Ciberpolítica, presentado en días pasados.
Lo
anterior es un ejemplo del poder que las herramientas tecnológicas han
adquirido en el ámbito político en los últimos tres años. De acuerdo
con el estudio sobre el uso de internet en las campañas presidenciales
realizadas –extraordinariamente-- en 10 países de América Latina (AL)
durante 2006, en el que se basa la obra mencionada, su autora, Carmen
Beatriz Fernández, afirma que pese a haber ganado una importancia
relativa, los nuevos medios digitales son aún secundarios y no tienen
credibilidad para la comunicación política (prensa escrita y televisión
son los favoritos todavía).
Sin embargo, el uso de esos noveles
medios se va a intensificar gradualmente, por un lado, por la misma
evolución tecnológica que los está fusionando con sus predecesores y
por otro, a decir del también sociólogo Islas, porque la nueva
regulación prohíbe hacer propaganda política exacerbada en los medios
tradicionales.
Internet es la base de esas nuevas herramientas
políticas. Según el libro Ciberpolítica, financiado por el Programa de
Medios de Comunicación y Democracia en AL de la Fundación Konrad
Adenauer, el correo electrónico (para uso interno en partidos y
comunicarse con los electores), así como los sitios web, son las
herramientas más utilizadas, mientras que los podcasts y los videos son
percibidos como poco útiles.
Aunque existen diferencias de
usabilidad por países, por ejemplo, los mensajes cortos de texto (SMS,
por sus siglas en inglés) son más importantes en Venezuela y, en menor
medida, en Colombia y México (ver gráfica).
Por otra parte,
mientras que en unas naciones utilizan los medios digitales sólo para
informarse sobre candidatos o partidos, en otras se hace activismo
virtual por medio de ellos.
Al respecto la autora señala que a
menor democracia y libertad económica en un país, es mayor el uso de
los medios digitales para manifestarse y a mayor libertad, menor uso de
los mismos, y cita el caso del referendo del gobierno de Hugo Chávez en
Venezuela que perdió recientemente debido a la movilización virtual
previa hecha entre la población de esa nación.
“La capacidad
subversiva y articulativa de estas nuevas redes digitales es algo que
un gobierno totalitario no entiende, se puede cerrar un canal de
televisión con una decisión vertical pero es difícil controlar que una
sociedad se organice a través de redes horizontales construidas a
través de broadcasting, SMS, e-mails, etcétera, que hicieron que una
nueva clase política de 16 a 29 años (nativa de la tecnología)
despertara”, refirió Fernández.
El académico del Tecnológico de
Monterrey confía en la inteligencia de esos futuros políticos y lamenta
el mal uso de la tecnología que hacen los actuales, quienes así la
denigran.
“Por más sofisticadas que luzcan esas herramientas
tecnológicas, siempre deberán estar al servicio de lo estratégicamente
concebido en el seno de la organización política y ser coherentes con
los mensajes y las audiencias objetivo que se hayan definido para una
campaña”, asegura.
El comunicólogo convoca a no repetir
“episodios vergonzosos” y a aprender cómo utilizar mejor los medios
digitales, respetando la ley.