Con los celulares colgados del cinturón e Internet en los bolsillos, la
gente camina de prisa por las calles, apurada por llegar a alguna
parte: la clase de natación de un niño, el coro de otro, hay que ir a
la escuela de hebreo y terminar los proyectos de ciencia... y al final,
muchas familias suburbanas terminan con un grito en la boca. La gente
quiere desconectarse, no tener programadas tantas cosas.
Por eso, en los últimos años funcionarios de la localidad han comenzado
a darle a la gente esa oportunidad, y se han creado calendarios
mensuales en poblaciones cercanas, como Needham, Newton, Belmont y
Bedford, donde se sugieren actividades diarias en las que se excluye
ver televisión o enviar mensajes instantáneos.
Así, se han establecido noches en las que en estos pueblos las tareas y
las juntas están prohibidas, lo que otorga a las familias la libertad
de pasar una tranquila velada juntos. Y en Needham - donde comenzó el
movimiento a favor de la “desconexión”-unas cuantas almas valientes
decidieron hacer algo radical: no revisar el correo electrónico en todo
el día.
“Si sumas el número de horas dedicadas a la televisión o a estar
conectado a internet, podrías obtener un total de hasta 10 horas
diarias o más”, indicó Jon Mattleman, director de la Comisión de la
Juventud de Needham, quien planeó ''Needham Unplugged'' (Needham
desconectado). “Realmente quiero que la gente lo piense... si estás
dedicándole 10 horas diarias a algo, ¿qué significa esa actividad en tu
vida?”
Investigadores que están estudiando el impacto de la tecnología en
nuestras vidas dicen que es una pregunta válida, dada la manera en que
los medios digitales nos dividen o nos conectan. Pero en un mundo
totalmente “tecnologizado”, los llamados a la abstinencia tecnológica
difícilmente son escuchados, aun cuando la gente dice que quiere
desconectarse. ¿Qué tal encontrar tiempo para que la familia comparta
juegos de mesa en la sala?
“Eso está increíble”, dijo Ann Reynolds, madre de tres niños cuyo hogar
está en Belmont. “Pero tengo mis clases de hockey, tengo que estar en
algún otro lugar a las 7 pm. Tienes que hacer todas estas otras cosas”.
Al igual que Reynolds, mucha gente dice que está en busca de una noche
sin tareas ni juntas, pero, con todas sus obligaciones, las familias
apenas tienen tiempo para hacer grandes cambios.
Estudios recientes realizados por el Instituto Stanford para el Estudio
Cuantitativo de la Sociedad indican que existen razones para
preocuparse. La investigación de Stanford mostró que la gente que no
utilizó internet durante un lapso de seis horas en un día pasaba, en
promedio, casi el doble de tiempo con su familia durante esas horas que
los que se conectaban durante una hora o más a internet.
Kristen Backor, quien trabaja como asistente de dirección en el
instituto, indicó que esto muestra que mientras mucha gente puede estar
conectada con otros a través de internet, están desconectados de sus
seres queridos. Eso, mencionó Backor, está cambiando la forma en la que
se relaciona la gente dentro de su hogar.
Y este no es un cambio banal, señaló el doctor Edward Hallowell,
psiquiatra de Sudbury, Massachusetts, ex miembro de la Escuela de
Medicina de Harvard y autor del libro ''CrazyBusy.'' “Lo que estamos
presenciando es algo nunca antes visto en la historia de los humanos”.
indicó. ''Es simplemente la extraordinaria disponibilidad y magnetismo
de los aparatos de comunicación electrónicos, ya sean celulares,
Blackberries o internet. Sin darse cuenta o saberlo, la gente tiende a
pasar demasiado tiempo frente a una pantalla”. (Traducción: Gabriela
Cornejo).
alcr/pmm