Mazatlán posee más de 24 kilómetros de playas y resguarda el
segundo faro natural más alto del mundo que se encuentra en lo alto del
cerro del Crestón de 135 metros.
En vísperas de la primavera, una opción es Playa Gaviotas donde puedes
practicar kayak, en Sábalo puedes realizar pesca deportiva, mientras
que en la pista Bitachi emprender tours en bici o bien, escalar en el
Cerro del Crestón.
Aunque sin duda un gran atractivo es su gastronomía costera, nada como
detenerte al mediodía —cuando el calor y el cansancio apremia— para
degustar en algún restaurante de la Plazuela Machada una orden de plato
de machaca de pescado o aguachile, con pepino, limón, chile piquín y
cebolla morada con camarones. Todo acompañado con cerveza Pacífico,
oriunda de estas tierras.
Otro gran atractivo mazatleca son sus marinas. Marina de El Cid ofrece
90 muelles para los propietarios de yates y servicios para la estancia
en el lugar. La marina Mazatlán, en tanto, brinda 197 espacios
disponibles para yates entre 25 y 120 pies de eslora con todos los
servicios.
Cultura todo el año
Si no buscas sólo recostarte en la playa, extender tu toalla y
descansar, este destino ofrece una amplia cartelera cultural que va
desde ópera, poesía, teatro, etc. El auge comenzó cuando se restauró el
recinto cultural por excelencia, es decir, el Teatro Ángeles Peralta
que fue construido a finales del siglo XIX.
¡No le vaya a dar una pulmonía!
El mejor medio de transporte en el puerto son las tradicionales
pulmonías, una especie de carrito de golf color blanco en la que,
aunque actualmente se han transformado para convertirse en espacios más
amplios y confortables, uno sigue viajando al descubierto para
disfrutar la vista del mar y la brisa.
Adoptan este nombre debido a una mala reputación que los taxistas les
hicieron como forma de protesta conforme perdían mercado frente a estos
competidores, entonces aconsejaban a los turistas y a los mazatlecos a
no subirse a esas "cosas" porque al viajar al descubierto, podría
ocasionarles una pulmonía.
Eso atrajo la curiosidad de la multitud y el bajo precio terminó
convenciéndola. Ahora es el vehículo más popular. Aunque aquí "según el
sapo es la pedrada", en promedio, un paseo cuesta 30 pesos y podrá
realizarlo bajando por las glorietas, a lo largo del malecón, hacia la
zona de las marinas, o bien, en el centro de la ciudad.
Diviértete a 20 kilómetros por hora, entre brincos que se
convierten en verdaderas picadas junto al mar. Ahora bien, si viajas
con la familia la mejor opción son las Urigas, pequeñas camionetas que
te llevan a donde quieras, mientras admiran los numerosos atractivos de
la ciudad y escuchas la música de moda a todo volumen.
El arte de pueblear
Si buscas sitios cuyo encanto radique en ofrecer el arte de disfrutar
las cosas sencillas, no debes perderte La Noria, famoso por sus
trabajos de talabartería, Copala que fue un pueblo fantasma y hoy ha
sido restaurado o Concordia, donde la actividad principal es la
elaboración de muebles de madera y cerámicas con motivos precolombinos.
Tampoco debe faltar Rosario, la población donde nació Lola Beltrán,
aunque sin duda la imperdible es Cosalá, ubicado a 104 kilómetros al
norte de Mazatlán y ha sido nombrado Pueblo Mágico.