Quizá no sea de las playas más publicitadas dentro del país,
pero eso es precisamente uno de sus atributos. No hay tumultos, los
precios no se disparan hasta las nubes y hay una gran variedad de
actividades recreativas a unos cuantos kilómetros.
¿Dónde está?
Se encuentra en la parte norte del estado de Veracruz, entre
Nautla y Tecolutla, comprende los poblados de Casitas, Monte gordo, La
vigueta y La Guadalupe.Su nombre viene del color verde azulado que toma
el mar en estas latitudes.
No hay complejos hoteleros de 500 cuartos, al contrario, la
tónica son pequeños negocios familiares donde rentan 20 o menos cuartos
e incluso existen algunas áreas para acampar.
Varias habitaciones cuentan con cocineta y refrigerador, lo cual las
hace aptas para familias, la zona es tranquila. Afortunadamente los
springbreakers gringos nunca han oído hablar de estas tierras.
El servicio es más personalizado, se puede degustar una comida
económica en los pequeños restaurantes carreteros o viajar 10 minutos
para llegar a Tecolutla, donde el pescado frito y el pan de agua son
característicos de la región.
Algunos turistas estadounidenses viajan con sus casas rodantes,
pues algunos sitios de la Costa Esmeralda ofrecen las facilidades para
estacionarlas, como conexión a red de agua, drenaje y electricidad.
Si en algún momento crees que fue demasiada playa para estas
vacaciones, Papantla y la zona arqueológica de El Tajín se encuentran a
40 minutos hacia el norte. Tlapacoyan es un poblado que ofrece
actividades de aventura, como tirolesas y rafting a sólo 50 minutos
hacia el suroeste.