Que un guía de turismo promocione sus tierras no tiene nada de
novedoso. Hasta sería lo lógico. Pero cuando se habla de la selva
misionera, de la antiquísima tribu Mbyá, de compartir sus conocimientos
y de un proyecto que marcha a todo pulmón, entonces la cosa toma otro
matiz.
El tema es así: en pleno corazón de la selva de Yryapú, vecina de las
cataratas del Iguazú, hay una escuela indígena de turismo cultural,
donde los jóvenes de la etnia Mbyá, que nunca fue dominada ni
cristianizada, se capacitan para ser guías, además de aprender a
gestionar y administrar sus recursos y bienes culturales.
Si bien el turismo en estas comunidades existe desde hace un tiempo,
hasta ahora estuvo manejado por operadores y empresas de Puerto Iguazú,
de modo que las comunidades indígenas nunca recibieron beneficio
alguno. Según Claudio Salvador, coordinador del proyecto MATE, Modelo
Argentino para Turismo y Empleo, y a cargo de la escuelita, se trata de
revertir esta tendencia.
Una escuela que transforma
"Empezamos por trabajar la autoestima, por darles confianza a los
chicos y enseñarles a interpretar su patrimonio cultural y natural",
dice.
Los futuros guías descubren que tienen mucho para mostrar, desde la
organización de la familia y el hogar hasta el uso de las plantas, la
construcción de casas y templos, los tipos de trampas para cazar
animales o la interpretación de senderos.
Salvador comentó que los Mbyá dejaron afuera cuestiones íntimas como la
espiritualidad, que prefirieron reservar para su ámbito privado
(veneran a un dios superior, el Sol o Ñamandú, y otras deidades
inferiores).
En la escuelita, los estudiantes aprenden cuestiones prácticas tales
como armar senderos y señalizarlos, evitar el impacto del turismo en la
naturaleza y mejorar el español.
Los maestros son miembros de la comunidad local y profesionales
"blancos". Aunque también, los más ancianos transmiten sus
conocimientos a través de proyecciones audiovisuales, todo en lengua
nativa.
La escuela lleva el nombre de Clemencia González (Jachuka Yvapoty), la
abuela y guía espiritual de los Mbyá. Ella evalúa al alumno, decide si
éste ha aprendido a transmitir los valores de la comunidad o no.
Vivir con dignidad
Desde que abrió la escuela, en abril de 2007, han egresado cerca de 30
guías, jóvenes de entre 13 y 35 años (las chicas que son madres pueden
asistir a clase con sus bebes).
Lo interesante de las 265 hectáreas de la selva Yryapú, tras una ardua
lucha, los Mybá consiguieron el título comunitario de estas tierras, es
que queda a sólo cinco minutos del centro de puerto Iguazú, y que está
rodeada de campos de golf y resorts.
En ese corazón verde viven unas 300 personas en pobreza extrema.
La desocupación es de ciento por ciento, hay una única escuela
primaria, las chicas usualmente son madres a los 13 años, y se
registran altos índices de suicidios.
Por eso, los Mbyá esperan que el turismo los ayude a darse a conocer
como un pueblo identificado con la selva misionera, al tiempo que
reafirme su manera de ser.
El proyecto MATE es el fruto de un convenio entre el Instituto
Tecnológico Iguazú, ITEC, y su par de Canadá, Niagara College (la
financiación proviene de la Agencia Canadiense de Desarrollo
Internacional, ACDI).
A los interesados en recibir más información, pueden escribir a: comunicacion@ proyectomate.org,