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"Tiene Buenos Aires un rincón, con un poema escrito" dice una canción
de Alejandro Sanz. Es falso: hay cientos de rincones en las calles de
ese puerto que invitan a la nostalgia, al romance, a llorar de desamor
y a vivir nuevas historias.
Su pasado de inmigrantes le llevó a ser cosmopolita, su delirio por la
moda y los gimnasios, las librerías abiertas hasta medianoche o la
posibilidad de cenar una pizza casera a la piedra, lejos de su
contraparte industrializada transnacional le da a Baires, como le
llaman los nativos a su ciudad, un encanto único en nuestra cultura
latinoamericana.
Corrientes
Inmortalizada en el tango "A media luz" ("Corrientes 3,4,8 segundo piso ascensor...") esta importante avenida cruza la ciudad en su punto más visto: el obelisco.
En sus aceras abundan cines que exhiben lo último de la industria local
—que produce cuatro veces más películas que el cine mexicano—. Las
librerías y cafés se encuentran abiertas hasta altas horas de la
noche... y llenas de clientes.
San Telmo
Es una plaza llena de cafés y restaurantes que entre semana no tiene
gran actividad, pero los fines de semana se monta un bazar con
antigüedades y espectáculos callejeros que igual incluyen bailarines de
tango que mimos. Puedes encontrar fonógrafos en estado impecable
tocando un disco de Elvis o Gardel, el regateo es un deporte en la
plaza.
Puerto Madero
Hace ya 80 años eran los muelles de carga, luego cayeron en desuso convirtiéndose tan sólo en una zona llena de indigentes.
Pero apenas hace unos 14 años la situación cambio; fue remodelado y
ahora es la zona de restaurantes y antros más chic donde se reune a
comer , a pasar la noche y a ser visto el jet set de Baires.
ONCE
Este no es un barrio turístico. Equivaldría a La Merced en la ciudad de
México, pero la vida comercial, los gritos, los olores y las tiendas de
los árabes bien valen la pena una escapada para conocer otro aspecto de
la ciudad.
No importa cuantas veces vayas a Buenos Aires, la ciudad siempre te guardará una sorpresa.