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La Boca lienzo de la historia

Sus contrastantes y distintivos colores, no sólo son producto del azar en los sobrantes de los barcos, carga consigo el folclor de los inmigrantes, la invención de una identidad y la voluntad de estudiosos del arte pictórico sudamericano
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EFE/REPORTAJES
El Universal

Miércoles 05 de marzo de 2008

BUENOS AIRES.— El patrimonio cromático de La Boca, templo del fútbol y cuna del tango, se ha ido degradando con los años para atraer con colores histriónicos la mirada del turista que la visita para deleitarse con sus fachada de más de cuatro colores.

Tras investigar el tema durante 20 años, la arquitecta argentina María Emilia Rabuini concluyó que en La Boca existieron dos paletas de colores muy marcadas: la de los barcos y la del célebre pintor Benito Quinquela Martín (1890-1977), quien vivió y trabajó allí, además de dedicarle gran parte de sus obras.

Rabuini, quien a través del cateo y el análisis de documentación y de cuadros de Quinquela y de pintores del siglo XIX como Alfredo Lazzari, comprobó que "la paleta de hoy día no respeta la historia porque son colores llamativos sin valor estético y formas geométricas por el simple hecho de atraer al turista".

Las paletas de colores originales de este barrio porteño, mucho más suaves que los que ahora predominan, se deben básicamente a la voluntad de los inmigrantes italianos y de otros países europeos de crear una identidad y una cultura propias en su nuevo lugar de residencia.

Sólo eran restos de pintura

La variedad de tonos de numerosos edificios de La Boca también obedeció a que los vecinos pintaban las fachadas de los inquilinatos en los que vivían con los restos de las pinturas que dejaban los barcos en el puerto de la ciudad.

"La paleta de los barcos ofrecía unos colores menos saturados y con tonos menos vibrantes y se localizaba principalmente en el corazón del barrio, mientras que la de Quinquela apostaba por colores más vibrantes", explicó la arquitecta.

La resonancia de los colores de los barcos llegó a tal punto que el equipo de fútbol Boca Juniors optó por lucir el azul y oro de la bandera de un barco de origen sueco que amarró en el puerto hace más de un siglo.

A pesar de las diferencias, Rabuini observó que en ambas paletas, la de los barcos del siglo XIX y la de Quinquela Martín de principios del XX, "los colores verdes, ocres, rosados y azules eran los más recurrentes con diferentes grados de saturación".

Con este estudio, que apuesta por la recuperación cromática de La Boca, Rabuini pretende "identificar a los inmigrantes y poner en valor el optimismo que mostraban al darle identidad a sus casas".

El espíritu italiano que inundó el barrio quedó reflejado en 1930 en un artículo en la revista Caras y caretas. "Al llegar a la Boca, vuestros cinco sentidos os gritan como el guarda de un tren: Génova! Es inútil que veáis banderas argentinas y escudos de la patria; Génova! Las palabras, los olores, los sabores, todo en fin, os produce la sensación pictórica, panorámica, superficial, de encontrarnos en Génova. La Boca es Génova, si... pero por fuera!".

Estas coincidencias con algunas ciudades europeas se deben a que a principios de siglo llegaba al puerto de Buenos Aires una limitada cantidad de pigmentos, todos de Europa.

La paleta actual de este barrio, que recientemente cumplió 129 años, también se ha visto influida por la inmigración, "pero ya no europea sino latinoamericana y por lo tanto se observan colores mucho más saturados", concretó.

"No podemos coartar la libertad expresiva, los nuevos vecinos tienen todo su derecho al manejo libre del color, pero sería sensato que pudiésemos enseñar la rica historia del mismo para tomar conciencia que es un barrio con un enorme potencial histórico cultural", señaló la especialista Rabuini.

Así, la arquitecta apuesta por que "en las zonas históricas se respeten los colores originales, en el corazón del barrio la paleta de los barcos y en los sectores de intervención del maestro Quiqnuela sus colores".

La paleta de colores de este artista, conocido como el pintor de La Boca, puede contemplarse en el museo que lleva su nombre en el famoso barrio boquense. (EFE/Reportajes)


 





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