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Quizá tu pareja pueda sentir hasta celos de ella. Te ha acompañado a todos tus viajes, al subir al avión va contigo, además, le has comprado aditamentos y quizá algún adorno.
Se han asoleado en la playa, y subido a la montaña juntos, ha sido testigo de fiestas y los mejores momentos que has vivido, quizá haya sido cómplice de las mejores aventuras que puedes divulgar... y otras que no.
Tu cámara se ha convertido en una de tus mejores amigas.
Algunos problemas
En la playa, es inevitable que minúsculos granos de arena hayan entrado. Quizá al cambiar el rollo (si aún usa película) o al cambiar la tarjeta de memoria o el lente. Incluso si no es una reflex, al meter y sacar el zoom pueden haberse infiltrado. En algunos casos es posible verlos a través del visor cuando buscas el encuadre.
Los lentes son muy susceptibles de sufrir daños, ya sea por golpes, cambios de clima o humedad.
Los cuidados
Los filtros UV son muy baratos y en apariencia transparentes, pero retienen los rayos ultravioleta y ayudan a darle más nitidez a las fotos, especialmente a las tomadas desde un avión, helicóptero o la montaña.
Pero la otra ventaja de traerlo, es que si tu cámara sufriera el derrame de un líquido o una caída, el filtro -que cuesta unos 200 pesos- recibirá el impacto y puede proteger el lente del objetivo de tu cámara, que seguro costaría unas quince veces más que esa cantidad.
En el caso del polvo y la arena, al llegar a casa es recomendable limpiar cámara y lentes con aire, pero nunca con una lata de aire comprimido, pues la presión puede dañar las partes más finas, como las cortinillas del obturador.
En las tiendas especializadas de fotografía venden unas pequeñas bombas -parecidas a las que se usan para limpiar la nariz de los bebés- que con la presión de la mano expelen aire a una presión moderada.
Si no fuera suficiente, con una brocha de pelo muy fino pero que no suelte cerdas, pásala por los rincones más finos, pero evita tocar las cortinillas, pues son sensibles en extremo.
Para limpiar los lentes no puedes usar cualquier trapo. Una camiseta de algodón puede aparentar suficiente suavidad, pero causa rayaduras micrométricas que, a mediano plazo, harán perder la nitidez del lente.
En las tiendas especializadas de fotografía venden pequeños lienzos para éste propósito.
Un buen estuche -de preferencia impermeable- siempre será una buena elección.
Estos cuidados si bien son simples y no toman más de media hora, ayudarán a que disfrutes de tu "cómplice", sus aditamentos y los recuerdos que atrapas con ella por muchos años más.
Experimenta, la vida siempre da un pretexto para retratarla.