Toluca, Edomex.- Su negocio es el mero mole, pero a gran escala y con una fórmula doméstica que en sólo cuatro años las lanzó al éxito a pesar de su modesto origen mazahua.
De hecho gracias al mole lograron concluir sus estudios como ingenieras industriales en un tecnológico de Jocotitlán. Comenzaron cociendo y mezclando rudimentariamente, probando de a poquito, uno o seis kilos cuando mucho, sin embargo actualmente producen hasta dos toneladas mensuales y se han convertido en las principales proveedoras de una famosa cadena restaurantera que expende ensus platillos su delicioso molealmendrado.
Su pequeña empresa es especial en muchos aspectos, pues sus fundadoras, Belén Villegas e Isabel García Cruz —de menos de 30 años— dicen que no están peleadas con los hombres pero desde el principio se plantearon hacer una empresa “de mujeres para mujeres” y hoy su principal mano de obra la constituyen indígenas abandonadas, divorciadas o esposas de hombres perdidos en el alcoholismo y la parranda.
Ellas lograron encaminar su proyecto a base de prueba y error. Ya encarriladas han sido “captadas” por el gobierno mexiquense que las presume como parte de un nuevo programa para apoyar las pequeñas proveedurías.
La madre de Belén, doña Yolanda Meza Vázquez, heredó la antiquísima receta de sus tatarabuelos, originarios de San Pedro Ostotepec, Distrito Federal.
Por años Yola produjo y comercializó artesanalmente el producto para ayudar a su marido a sacar a sus hijos adelante y darles estudios. Belén ayudaba eventualmente a su madre en esta labor, sin embargo cuando egreso y pensó en fundar su propia empresa descubrió que prácticamente nunca había puesto atención en la elaboración del guiso, por lo que debió empezar, junto con su amiga, totalmente de cero.
Pero fue de hecho la asocación civil conocida como “Misión Mazahua” la que le dio los cimientos empresariales a las dos jóvenes recién salidas del Tecnológico de Joco. Ahí aprendieron lo básico y fueron ellas mismas que lograron contactarse con la cadena restaurantera que actualmente cuenta con al menos 70 sucursales en todo el país y a la que proveen mole para venta al público y consumo interno en la preparación de platillos.
Era tan rudimentaria su empresa que el primer pedido grande de 160 kilos que les solicitó el restaurante, en 2004, las puso de cabeza, ya que entonces no tenían capacidad para preparar no más de ocho kilos diarios. Producir el guisoa gran escala requirió al menos cuatro meses para perfeccionar lafórmula y encontrarle el “punto exacto”.
Sus ganancias, que entonces se reducían a unos cuantos pesos actualmente reportan unos 200 mil mensuales y su plantilla ha crecido de solo dos empleadas a 30 y pronto contratarán a 30 más.
De hecho “Productos Nutricionales Rosa”, sobresale en San Felipe del Progreso, como una de las poquísimas empresas que con esfuerzo individual están proveyendo de trabajo a la región catalogada como de las más pobres del país