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Además de hacer lo mismo que los hombres y mujeres de campo: arrear ganado, ordeñar vacas y elaborar quesos, en Rancho San José los visitantes montan a caballo, pasean en bici o cuatrimoto, o se unen a los safaris fotográficos y caminatas guiadas para observar venados, ocelotes, zorrillos, jabalíes, borregos, tortugas, boas, cascabeles y hasta monstruos de Gila.
San José también es un paraíso de aves por encontrarse en la reserva ecológica Sierra de Álamos-Arroyo Cuchujaki.
Por las noches, el espectáculo continúa mirando la bóveda celeste.
Se localiza a 20 minutos de la ciudad de Álamos, poblado registrado en el programa de Pueblos Mágicos de la Secretaría de Turismo federal, por sus cuidadas calles empedradas y arquitectura colonial de grandes portales en las fachadas.
El rancho tiene cinco habitaciones, cada una con baño privado, y capacidad total para 16 personas.
Familias, parejas, observadores de aves e incluso, investigadores comparten el comedor a la hora del desayuno.
El menú puede ser: huevito con machaca y tortillas de harina recién hechas, frijolitos rancheros y panelas (quesos tradicionales "de por allá").
La cena se sirve en un asador al aire libre, a la luz de las velas.
La mejor temporada para visitar este lugar, es de octubre a mayo.
El verano no es muy recomendable, pues en esta región la temperatura alcanza los 40° C.
La construcción de adobe –decorada con muebles rústicos, cacharros y estufas de leña– es térmica, así que no podrás padecer frío o calor.
No esperes encontrar tele en tu cuarto o enchufes para laptop. La luz se genera a través de celdas solares.
Precios
La tarifa por día es de 150 dólares por persona. Incluye las tres comidas, alojamiento y actividades.
Lo único que no están contempladas son las bebidas. Vinos, cervezas, jugos, todo lo que requieras, te lo consiguen en el pueblo.
Si no llevas auto, el rancho te puede ofrecer servicio de transportación desde Álamos, ubicado a cuatro horas de Hermosillo, por carretera.