¿Tienen espíritu aventurero y están locos de amor? Hagan de su boda y luna de miel un evento único e irrepetible.
Atrévanse a emprender ese gran viaje que, si bien no tiene como destino final la luna, es producto de una pizca de locura.
Paquetes abundan y hay para todos los gustos y estilos. ¿Qué opinan de
volar en parapente y jugarse el pellejo para aterrizar entre abrojos y
espinas? ¿O simplemente aventarse del bungee para gritar eufóricos:
"!Sí, acepto¡" mientras su rostro y voces se desfiguran de los nervios
y el frío?
Si buscan emociones fuertes para reanudar votos o llevar a cabo su
enlace y romper de tajo con la monotonía del jardín con globos, vistan
un traje de neopreno, un disfraz de Drácula o el atuendo al estilo de
Elvis Presley mientras llegan al altar cantando.
Su luna de miel puede ser un coctel de emociones adrenalínicas que a
ambos les sorprendan y dicten un eje de diversión y nuevas
experiencias.
Anímense a liberar los demonios internos y a complacer la vorágine de
la pasión. Suspéndanse unos instantes en el aire, en el fondo del mar,
en medio de la selva africana o mientras reafirman su compromiso en el
interior de un iglú.
¡Buen viaje, muchas felicidades y sobre todo, mucha suerte!