La tribu de los batek , de los que quedan menos de mil individuos,
sobrevive como cazadores y recolectores nómadas en la selva virgen de
Malasia gracias al turismo.
Cada año, entre 80 mil y 100 mil
turistas visitan el parque natural Taman Negara para hacer senderismo,
excursiones nocturnas para observar animales, aves exóticas y, además,
visitar un genuino poblado batek, que a su vez, forman parte de la
etnia orang asli (“pueblo original”, en malayo.
Los
visitantes asisten a una demostración de cómo consiguen crear fuego a
partir de un leño que los nativos frotan con una liana y aprender del
tiro con cerbatana. El fuego tiene gran importancia, ya que es esencial
para cocinar o mantener a los animales de la selva alejados.
Los
batek son de las pocas tribus que se han resistido a los cantos de
sirena de la modernidad y continúan en poblados nómadas, donde lo
moderno no acaba de erradicar sus milenarias tradiciones.
En las
aldeas viven entre 10 y 15 familias que habitan chozas construidas con
cañas de bambú, hojas y algún plástico para impermeabilizarlas de la
lluvia.Los hombres visten "sarong" o falda masculina que, a veces,
acompañan con una camiseta, si bien cada vez más se decantan por
pantalones y camisetas, mientras que las mujeres se cubren con una tela
que a veces deja descubierto sus pechos.
Mike, guía turístico de
27 años, asegura que los "batek" utilizan el dinero que reciben de los
turistas para adquirir comida, tabaco y mecheros en los mercados de
Kuala Tahan y Kampung Tembeling, cerca del parque.“Sin embargo, ellos
prefieren seguir viviendo en la jungla con sus costumbres, recolectando
plantas como alimento o medicina y cazando de vez en cuando animales,
ya que son los únicos a los que se permite hacerlo en el parque”.
pmm