La hacienda de Los Santos en Álamos, Sonora, exhibe delicada
ropa de cama en sus 27 habitaciones con mobiliario colonial español.
Fue construida en 1685, para un acaudalado propietario de minas de
plata y restaurada exquisitamente para convertirse en el albergue de
quienes buscan refinamiento, cultura y salud.
Se ubica a una hora y media del aeropuerto de Ciudad Obregón y la playa Huatabampito.
Desde
aquí puedes hacer una excursión a un pueblo minero de plata o emprender
una travesía a lo largo del río Mayo y visitar una zona indígena.
También es posible dar un paseo a caballo o en bicicleta.
Para comer como hacendado
El restaurante del hotel Hacienda Las Fuentes, en Puerto Peñasco, está
ambientado al estilo colonial mexicano. Lo mejor de su carta son las
sopapillas rellenas, las fajitas, empanadas y enchiladas estilo Nuevo
México, pero también el chilpachole, pollo a la yucateca, tampiqueñas y
otros platillos de este lado de la frontera.
El alojamiento cuenta con 20 suites y un spa. Su cualidad es que todas
son exclusivas para no fumadores. Todas disponen de chimenea y sólo
algunas de duchas de cascada de roca.
Están decoradas con inmobiliario de estilo colonial con toques
mexicanos, es decir, de colores vivos, detalles de caoba y pisos
rústicos.
Hacienda para cazadores
Hotel Cazadores es un espacio que recuerda los cascos de una hacienda.
Alberga especialmente a los cazadores de palomas que visitan Álamos.
Ofrece austeridad campirana y servicios de primera.