La península de Yucatán vivió un gran auge cuando el henequén se
exportaba a todo el mundo, las desfibradoras, campesinos y obreros
trabajaban para que los patrones disfrutaran de una vida casi
aristocrática cuyos vestigios aún podemos ver... y disfrutar.
Las haciendas eran asientos de ricas familias yucatecas que viajaban
en carruaje, bailaban con Strauss y leían a Víctor Hugo, Zolá y Dumás.
La irrupción de las fibras sintéticas, provocaron su decadencia.
Las viejas construcciones fueron abandonadas, hasta que a finales
del siglo XX algunos hábiles inversionistas las convirtieron en
pequeños hoteles, algunos con no más de ocho habitaciones, donde el
servicio es muy personalizado y la exclusividad de estos lugares
aseguran descanso total.
Xcanatún
A medio camino entre Mérida y el puerto de Progreso, esta ex
hacienda, que data de 1790, fue remodelada, con elementos de
construcción y estilo apegado a la tradición yucateca.
Dista sólo 15 minutos del centro de Mérida y cinco de la zona arqueológica de Dzibichaltún.
Tiene 18 suites, un restaurante en lo que fuera el cuarto de
máquinas, amplios jardines, dos piscinas y un bello estanque. Su spa al
aire libre brinda un bello marco para los tratamientos corporales. En
su restaurante hay noches de jazz y sus propietarios presumen "los
mejores martinis de toda Mérida".
Los precios de sus suites van de 250 a 315 dólares más impuestos.
Puerta Campeche
Campeche mantiene aún el aire de ciudad pequeña y tranquila, sus pintorescas calles invitan a caminar y disfrutar.
Junto a la llamada "Puerta de tierra", se encuentra el hotel Puerta Campeche,
construcción que ha aprovechado los muros del antiguo casco y hoy
conviven armoniosamente con la alberca en un laberinto acuático que
invita a zambullirse en sus frescas aguas. Lo que se ha convertido en
su distintivo principal.
La terraza-bar además de ser un sitio de moda, ofrece una hermosa vista de la Puerta de tierra, que resguardaba a la ciudad.
Proporciona un ambiente íntimo en sus 15 suites. El servicio de spa
se brinda en la habitación. Los precios van de 159 a 536 dólares.
Uayamón
Ubicada al sur de la ciudad de Campeche, fue construida en el siglo
XVI. Sus actividades principales fueron la ganadería, el cultivo de
maíz, henequén y el palo de tinte.
Es un lugar óptimo para refugiarse en pareja.
A unos cuantos minutos se encuentra la zona arqueológica de Edzná y
también puedes partir de aquí para visitar las zonas del sur y poniente
del estado de Yucatán, como la ruta Puuc o Celestún.
La entrada está adornada por una hermosa ceiba de más de 100 años .
En sus amplios jardines se puede jugar croquet y bochas, un juego común
entre adultos argentinos y españoles. Como toda hacienda que se precie
de serlo, cuenta con caballerizas, ahí se pueden admirar los ejemplares
de casa y verlos galopar por las amplias praderas de la propiedad.
Ofrece 10 villas que retoman lo que antaño fueron las habitaciones
de los trabajadores, claro, con la comodidad de usar lo que fue la casa
entera de un trabajador como apenas uno de los cuartos de la cabaña.
Los precios van de 213 a 522 dólares por noche más impuestos.