LAS VEGAS.— Recordando un poco las palabras de Bill Gates en el pasado
Consumer Electronics Show (CES), la primera etapa de la era digital
comenzó en los años 90 con la llegada de internet, abriéndose paso con
euforia.
Una década más tarde, la era digital se ha redefinido, ha
cobrado nuevos significados, se acelera, evoluciona constantemente y la
tecnología no sólo es testigo, sino que también es parte fundamental.
Los
recuerdos de aquéllas épocas en las que los televisores eran una caja
enorme que tardaba minutos en encender desde un punto de luz hasta
convertirse en una imagen en blanco y negro, los guardamos con especial
nostalgia, sobre todo porque representaban “el momento” para estar con
la familia, con toda la familia alrededor del gran televisor; mirando
los programas más populares y con una merienda especial a manera de
acompañamiento.
Entre los noventa y el desgastadísimo siglo XXI,
una enorme cantidad de cosas se perdieron en el camino, dando como
resultado hogares con televisores, reproductores de audio y video y
televisión por cable en cada habitación, la filosofía: “que cada quién
vea lo que quiere ver”.
Junto con lo anterior se perdió también
el compartir con otros, el reunirse frente al “gran televisor”. Tal
parece entonces, que la añoranza por el pasado sí está causando efectos
secundarios, trayéndonos una filosofía más: familias digitales en alta
definición.
Pero esta vez no se trata nada más de un equipo, sino
de la combinación de varios, desarrollados y diseñados con tecnología
avanzada. ¿Cuál es la intención? Recuperar la unión familiar, la
experiencia de compartir momentos a través de dispositivos que se
comunican entre sí fácilmente, que son amigables para todos: los niños
pequeños, los adolescentes, los padres de familia, los abuelos. Pero
que además ofrecen una calidad visual y auditiva fuera de lo común,
casi inexplicable.
De ahí las pantallas cada vez más grandes con
resoluciones que resaltan detalles, texturas, colores. Sistemas de
teatro en casa que hacen de cualquier sala de televisión convencional
una pequeña sala de cine. Reproductores de video que engrandecen el
contenido de un disco compacto. Sistemas integrales de entretenimiento
que lo conectan todo: desde un iPod hasta una computadora a lo largo y
ancho del hogar.
Cámaras digitales y teléfonos celulares
inteligentes. Consolas de videojuegos interactivas. Servicios de
contenidos personalizados que se adaptan a los estilos de vida
actuales. Esta es la era digital, donde las familias una vez más
regresan al punto de reunión: el televisor.