Por asociación de palabras, Avándaro remitiría a las legendarias acampadas de paz amenizadas con rock, en los años 70, muy cerca de Valle de Bravo; aunque, un grupo de empresarios mexicanos quiere que el lugar se convierta en sinónimo de propiedad fraccional.
Consolidado hoy como un destino turístico para la práctica de deportes acuáticos además de establecer contacto directo con la naturaleza, el pequeño asentamiento del estado de México se distingue por las residencias particulares enmarcadas por un campo de golf de 18 hoyos, diseñado hace 50 años por el entonces arquitecto de moda Percy Clifford.
Todo esto, dice Juan Carlos Herrera Velhagen, director general de Grupo Avándaro, hace del poblado el sitio idóneo para detonar en México el esquema de inversión inmobiliaria ‘fractional’, con un plus de situarse a tan sólo unos metros de un lago natural.
El antecedente de este modelo en el país se remonta a seis años atrás cuando el Fairmont Heritage Place en Acapulco innovó con esta modalidad de inversión; sin embargo, desde entonces —con excepción de Baja California Sur— no se ha replicado la propiedad compartida en el resto de la República como debiera, considera Herrera Velhagen.
Rodolfo Velasco, director de Integración Turística (Intur), firma que opera el nuevo formato habitacional en Club Residencial Avándaro, indica que la propiedad fraccional dista del conocido esquema de tiempos compartidos.
La diferencia sustancial, explica Velasco, es que la propiedad fraccional se trata de una inversión y no sólo de un derecho de uso.
A través de un fideicomiso se divide la propiedad del inmueble en seis partes iguales de modo que se organizan las semanas del año para habitar la residencia, cada una valuada entre uno y 1.5 millones de dólares.
“El tiempo compartido se usa para vacacionar, aquí es una casa para habitar; no una o dos semanas al año, sino al menos cuatro semanas”, agrega quien por dos años administrara el Fairmont Heritage Place.
Por su parte, Herrera Velhagen enfatiza que cuando se compra una segunda vivienda que rebasa el millón de dólares y no se utiliza con frecuencia, ésta se convierte en una inversión poco inteligente, “pero si se divide entre seis el costo por entrar al inmueble es muy bajo y el de mantenimiento también”.
Medio siglo de actividad
Hace 50 años, un grupo de empresarios —a quien podría calificarse de visionario— adquirió alrededor de 6 mil hectáreas de terreno en el municipio mexiquense Valle de Bravo, cuando el acceso al lugar desde Toluca implicaba sortear un sinuoso camino de 365 curvas.
A este grupo de empresarios se unió José Yazbek y José Luis Chaín quienes impulsaron los primeros fraccionamientos en la zona.
Con experiencia en el ramo inmobiliario se diseñó un fraccionamiento específico para el destino, apunta Herrera.
“El perfil del visitante de Valle de Bravo y Avándaro es gente que busca un buen estilo de vida, que gusta del ambiente familiar entorno del deporte. Que sabe que la convivencia con familia y amigos se da los fines de semana”.
El complejo arquitectónico Club de Golf Avándaro incluye un hotel de 76 habitaciones bajo el nombre Avándaro Golf & Spa Resort, además de 700 residencias que rodean un campo de golf en una extensión de 300 hectáreas.
A cinco minutos de este sitio está el Rancho Avándaro, otro desarrollo del grupo empresarial con campo de golf y un fraccionamiento de 350 casas en 120 hectáreas.
Dentro del Club de Golf Avándaro se situará la primera fase de desarrollo de 16 casas que operarán bajo el esquema de propiedad fraccional, indica Herrera Velhagen.
La inversión del proyecto que culminará a mediados de 2009 implicará una inversión de 16 millones de dólares, apunta Herrera, aunque ya se vendieron las dos primeras casas.
Según el plan de crecimiento no se descarta que en el mediano plazo el Rancho Avándaro también incorpore inmuebles de este tipo.
De acuerdo con Rodolfo Velasco, la propiedad fraccional “es un concepto que va a tener un desarrollo muy drástico como toda cosa nueva siempre y cuando se haga de forma profesional e inteligente. “Se corre el riesgo de que se involucren algunos desarrolladores inmobiliarios que no conozcan bien el concepto y por su complejidad pudieran fracasar y dar mal nombre a la propiedad fraccional”.
Herrera Velhagen asegura que la innovación siempre ha sido un diferenciador de la compañía. “Constituimos el primer resort en el país, fuimos los primeros en ofrecer servicio de spa en 1990 y ahora innovamos con la propiedad fraccional”.
Dentro de los planes de expansión, Grupo Avándaro evalúa el desarrollo de más campos de golf en otras ciudades del país, así como el de destinos turísticos desde cero.
La confianza y experiencia en el manejo de negocios relacionados al turismo empujan la actividad de este grupo, que entre otros activos destacan una empresa que ofrece servicios de taxi aéreo en helicóptero o avión, además de la operación de casas de empeño.