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Negocio enchilado

Chilitos and Drinks fue el proyecto emprendedor de un joven universitario hace once años, hoy cuenta con alrededor de 50 franquicias en toda la República y espera cerrar el año con cien
Negocio enchilado
(Foto: Especial)
Negocio enchiladoNegocio enchilado
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Ana María Rosas/ELUNIVERSAL.com.mx
El Universal

Lunes 14 de enero de 2008

Eduardo Carmona imaginó su negocio de tamarindos enchilados como un proyecto de emprendedor hace once años, cuando cursaba la carrera de Administración de Empresas en la Universidad Iberoamericana, allá en la región de la Laguna, en Torreón, y hoy ha crecido tanto que Chilitos and Drinks es una de las franquicias con mayor crecimiento en México, tanto que está por lanzar su línea de productos propios como gorras, camisetas, y otro tipo de souvenirs.

En entrevista vía telefónica con ELUNIVERSAL.com.mx, el joven empresario de 34 años, a la cabeza de Grupo Educa (por sus iniciales) comparte la historia de cómo inició su negocio:

Narra que desde que era niño compraba dulces para venderlos al grupo de boy scouts de su localidad y le iba muy bien, así que es comerciante desde siempre.

"Empecé jugando, en la cocina de mi casa con una persona que ayudaba en el servicio; fui a comprar cajas de tamarindo que pelábamos entre los dos así empezamos a hacer las pulpas. Yo me llevaba las recetas con mis compeñeros y en una libreta apuntaba sus comentarios,que si ponle más azúcar o más chile, y así, luego de dos o tres semanas obtuve la fórmula que es la que seguimos manejando hasta la fecha", rememora Eduardo.

Para iniciar compró un lote de unos vasos que utilizaba Aeroméxico para la mantequilla, "empezamos a empacar la pulpa en los vasitos. Una vez que estuvo todo listo para iniciar la venta le puso nombre-marca a su producto con su loigoitipo, que siempre fue en color. "Como a mi me decían Lalín ese fue nombre que se le quedó a la marca", la mascota es una vaina de tamarindo con un sombrero charro.

Todo lo que aprendía en la escuela lo aplicaba directamente a su negocio, fue así como empezó a crear objetivos: el primero fue utilizar la merma del producto original -que era el jugo que suelta el tamarindo- para hacer un subproducto. Así crearon el vainarindo, que son las vainas del tamarindo sumergidas en ese jugo; este producto se sigue manejando a la fecha.

Pero no todo fue fácil, pues una vez que se le terminó el lote de vasos -que había comprado a precio de remate- se percartó de que su costo era muy alto, por lo cual optó por cambiar el empaque.

Empacó el producto en bolsitas de plástico con cinco bocados en forma de bolita, y lo llamó Picabolín, que es el producto líder de la compañía hasta el momento; luego hicieron una bola más grande que es el pelotón. Así, ya tenían tres productos: Picabolín, pelotón y bailarindo, y Lalín --que desapareció por la tragedia de los vasitos-- se convirtió en la marca.

Fue en este punto cuando vieron la posibilidad de hacer fruta deshidratada y así nacieron los mangos, los chabacanos y las piñas y luego metieron las manzanas, que preparan con los chiles que fabrican en Lalín.

Eduardo explica que, lamentablemente las frutas son importadas, pues los proveedores nacionales no les garantizababn la calidad del producto. De hecho compran las frutas en Tailandia y Nueva Zelanda, con el mismo proveedor que su competencia.

Romper paradigmas

Luego bajaron las ventas y un día pusieron un carrito con sus productos en una Kermesse escolar, ahí se les ocurrió poner su producto en vasitos y agregarles chamoy. A raíz de ese evento nació Chilitos and Drinks.

Buscaron romper paradigmas con una mercadotecnia muy vista y la calidad de sus productos de primera.

En la empresa decidieron empacar todos sus productos en bolsas de 500 gramos y crearon un software que les indica cuántas raciones venden, lo que permite un perfecto control de la venta de sus productos.

Con la asesoría del despacho de Gallastegui iniciaron con su franquicia. La primera la vendieron en Puebla y sigue siendo la más importante.

El precio de la franquicia es a partir de 150 mil pesos -para una isla-, esto incluye un modulo, insumos, inventario inicial, con dos máquinas de raspado -de mango enchilado, mandarina enchilada o tamarindo enchilado-. También venden papas combinadas con sus chilitos.

Se estima que la inversión se recupera de 12 a 18 meses y la utilidad va del 35 al 70%, esto depende de la ubicación de la franquicia. La empresa los asesora para optimizar su negocio.

Lo que viene

Actualmente trabajan 30 personas en su planta en Torreón. Están por abrir una nueva fábrica en Texas a fin de expandirse en Estados Unidos. También están por exportar a Canadá.

Más información: www.chilitos.com.mx

 


 




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