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Salta del trampolín a la jungla

Carmina San Sebastián es una empresaria de 36 años, dueña de los salones de fiestas Jungle Kids, que están a punto de franquiciar su concepto, pero todo inició cuando hace quince años su madre le regaló tres camas elásticas para que emprendiera su primer negocio
Salta del trampolín a la jungla
(Foto: Especial)
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Ana María Rosas / ELUNIVERSAL.com.mx
El Universal

Jueves 10 de enero de 2008

Un buen día la madre de una futura estudiante de Administración de Empresas le entregó tres tomblins o camas elásticas y le dijo: "Aquí tienes, para que te pongas a trabajar". Este fue el inicio de Carmina San Sebastián en el mundo de los negocios enfocados a los niños.

Hoy Carmina es la directora y dueña de los salones de fiesta Jungle Kids, con una matriz en San Pedro de los Pinos y una sucursal en Coyoacán. A cuatro años de abrir su primer salón de fiestas, la empresaria está a punto de empezar a franquiciar el concepto que se basa en una gran jungla, en donde las sillas son cuerpos de cebras, tigres, jirafas o cocodrilos, mientras que se observan elefantes, víboras o chimpancés como parte de la decoración del lugar.

En entrevista con ELUNIVERSAL.com.mx, Carmina cuenta que todo inició cuando tenía 21 años, cuando decidió colocar las camas elásticas que le regaló su madre en diferentes parques de la delegación Benito Juárez.

"Desde ese momento me gustó el negocio relacionado con los niños, porque tratas con los padres que lo que buscan es pasarse un buen rato con sus hijos".

Narra que l en el negocio de los tomblins llegó a tener casi 30 camas elásticas que colocaba en los parques con el permiso de la delegación, a cambio de los permisos Carmina hacia donaciones a diferentes escuelas de la zona, "todo era muy fácil yo creo que porque me veían chavita".

Pero conforme pasaron los años empezó a aumentar la competencia de los tomblins Carmina decidió abrir otro negocio, que si bien no tenía nada que ver con niños -era de depilación para mujeres-éste le dejó capital suficiente para poner su primer salón de fiestas infantiles hace cuatro años.

Carmina planeó el negocio primero en su cabeza, y decidió abrir su salón de fiestas en forma. "No es lo mismo poner una tiendita en un portón a abrir un Oxxo. Yo traté de hacerlo lo mejor posible, me tomé como punto de referencia mi misma con un grupo de diseñadores".

Para realizar la decoración del lugar tuvo que buscar diferentes proveedores a fin de hacer todo a la medida, con los colores, las figuras y los diseños que ello y sus diseñadores habían pensado.

"Me gustó el concepto de Jungla porque es unisex, no es sólo para niños o para niñas, y a mí en lo personal me agradan mucho los animales, incluso formo parte de Greenpeace", aseveró.

El éxito de Jungla Kids desde que abrió ha sido tan grande que luego de su primer salón, Jungla, en el mismo local abrieron un segundo, Manglar, y hace seis meses abrió una sucursal, Jungle Coyoacán.

En el segundo salón perfeccionaron el concepto, incluso cuando es la hora de las mañanitas el festejado sube a una águila al tiempo que sale humo de un lago artificial y burbujas.

En cuanto a los costos por la prestación de este servicio, aclara que es como en el caso de las escuelas, "los padres tienen las opciones de pagar una primaria de 4 o de 11 mil pesos y en el caso de una fiesta es igual".

A pesar de que en este momento Carmina está trabajando en la manera en que franquiciará su negocio, prefiere no decir cuál es la inversión que se requiere para abrir un salón de este tipo.

Explica que por el concepto que manejan tienen fiestas casi todo el tiempo, pero reconoce que la temporada baja es durante las vacaciones -verano y diciembre- así como en los puentes largos, pues los padres temen que los invitados no lleguen a la fiesta por estar de viaje.

Los precios del salón varían entre 3 mil 150 pesos y 8 mil 600 pesos, aunque varían por los servicios adicionales que se ofrezcan.

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