Un museo dio a conocer el martes una reconstrucción virtual de las
antiguas vías que partían de Roma, permitiendo al visitante ver
monumentos reconstruidos y tener una participación interactiva con la
elite política municipal.
El proyecto crea personajes o encarnaciones que
transitan por la antigua Vía Flaminia, y exploran los monumentos
funerarios que jalonan el camino, puentes y arcos. Pueden además
recorrer la villa que perteneció a Livia, la esposa del primer
emperador romano, Augusto.
Las encarnaciones pueden igualmente ser
alteradas entre el esplendor de la antigua Roma y un recorrido virtual
de los monumentos tal y como aparecen hoy: ruinas frágiles en las
afueras de la capital italiana.
De esta forma, el proyecto permite el acceso a
lugares inaccesibles para la mayoría de los turistas, difíciles de
visitar o rodeados por el tránsito de la moderna Vía Flaminia, que con
frecuenta se yuxtapone a la antigua vía romana, según los
especialistas.
``Es un viaje por el pasado y el presente``,
dijo Maurizio Forte, que encabezó un equipo de 20 arqueólogos,
arquitectos y especialistas en computación que trabajaron para el
Consejo Nacional de Investigación de Italia.
Durante dos años, los especialistas utilizaron
rayos láser, fotos tomadas vía satélite y textos antiguos para
reconstruir salones adornados con frescos, la vegetación y los caminos
tal y como habrían sido vistos por el viajero en el primer siglo D. C.
., dijo Forte.
La Vía Flaminia fue construida en el siglo III
A.C. para conectar Roma con Ariminum, el moderno puerto de Rímini, en
la costa del Adriático. Con el tiempo, los ricos y los poderosos
construyeron villas y monumentos funerarios para su disfrute a lo largo
de esta vía y otras arterias principales que comunicaban la totalidad
del imperio romano.
El Museo Virtual de la Antigua Vía Flaminia
reconstruyó la parte inicial del camino, digitalizando 1,8 millones de
hectáreas (4,45 millones de acres) de terreno. Incluye el palacio de
Livia, el Puente Milvio sobre el río Tíber y el arco triunfal levantado
por el emperador Constantino.
La reconstrucción virtual, que costó más 800
mil euros (1.1 millones de dólares), está situada en el Museo de los
Baños de Diocleciano, en el centro de Roma.
cvtp