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juan.rodríguez@eluniversal.com.mx
MORELIA, Mich.— Las calles del centro histórico de Morelia incitan a caminar. Entre la nostalgia que inspiran los edificios antiguos y los portales que invitan a degustar un café, de pronto uno se encuentra con un joven vestido, digamos... fuera de contexto. Tendrá unos 20 años, pantalón de casimir, chaleco a rayas, tirantes y además una boina de estilo francés.
Se trata de un empleado de la tienda-museo-cafetería De la calle Real , un encantador lugar donde se puede probar un pastelito y adquirir dulces y juguetes tradicionales.
La decoración del lugar y el vestuario del personal recuerda la moda de finales del siglo XIX.
Como en tiempos de don Porfirio
Dos habitaciones de la vieja casona del siglo XVIII están dedicadas a exhibir soldados de latón, trenecitos de hojalata, camiones de madera y muñecas de cartón y trapo, muy alejadas de los anoréxicos estereotipos gringos. Muchas de las piezas vienen de Quiroga y Salvatierra, pueblos cercanos a Morelia y distinguidos por su producción juguetera artesanal.
Enrique Maciel, vocero del lugar nos explica: "Ante la amenaza de la globalización, en la que las cadenas internacionales están sustituyendo nuestros sabores, olores, juegos y colores amenazando nuestra riqueza cultural, debemos orientar nuestros esfuerzos a la conservación histórica para preservar los logros, que tantos siglos de mestizaje nos dejaron".
Las vitrinas de estilo neoclásico muestran en la parte superior auténticos juguetes de la época del porfiriato y la primera mitad del siglo XX utilizados para decorar la tienda.
La parte inferior tiene piezas que el público puede adquirir y van desde perinolas de 10 pesos , trompos, muñecas, y baleros, hasta cajas de herramientas de 240 pesos.
Además, la clientela puede llevar a casa una variedad de dulces tradicionales como mazapanes, ates, jamoncillos, rompope y otras delicias.
Nietos, padres y abuelos gozarán en este rincón que rescata varias tradiciones que los mexicanos hemos gozado por generaciones.