aida.ulloa@eluniversal.com.mx
Para
este 6 de enero los Reyes Magos podrían optar por regalar a los niños un
juguete mexicano didáctico e interactivo, que no es electrónico, no usa pilas y
no es violento. Un emprendedor mexicano se dio a la tarea de crear Rodobolos,
un producto con el que espera causar un "efecto dominó" en el mercado.
Cristián
Bredée, diseñador industrial egresado de la Universidad Nacional Autónoma de
México quien fundó y dirige Reymono, y es creador de Rodobolos explica que la
empresa se estableció oficialmente en junio de 2007, sin embargo, el
proyecto surgió hace prácticamente tres años cuando decidió dejar de crear
juguetes y promocionales para otras compañías e independizarse.
Para
el proyecto contó con el apoyo de otros emprendedores, así como del
financiamiento de la Secretaría de Economía y de la incubadora de empresas del
Instituto Politécnico Nacional, aunque Bredée considera que los tramites para
obtener la ayuda económica deberían de ser más ágiles pues tardó casi un año en
encontrar el camino para solicitarlo, otro para elaborar el proyecto y
uno más para lograr la autorización. "De haber sabido que se tardaban
tanto, quien sabe si me hubiera animado", agrega en tono de broma.
Actualmente
la empresa la conforman tres personas, pero en la producción indirectamente
da empleo a más de 60 personas, pues están involucradas distintas compañías:
cinco mexicanas, dos chinas y una estadounidense. Aunque el juguete se
fabrica e integra en México, Bredée manifiesta que hay ciertas piezas hechas en
China como las pelotas, ya que requieren de acabados especiales, y hasta la fecha no ha encontrado a nadie que las haga en México.
En
tanto, la inyección de las piezas de plástico en moldes, el empaque,
instructivo, el dado, las tarjetas informativas con relieves, las bolsas en las
que se venden las piezas por separado, entre otros se hacen en nuestro país.
Detalla
que Rodobolos es un juguete multifuncional para niños y adultos. Lo denomina un
juego de reacción en cadena o "efecto dominó", donde unas pequeñas
pelotas pasan por diferentes rieles, piezas que se pueden acomodar de distintas
formas. Al caer las pelotas deben tirar otra pieza: la "dadola", que
es una mezcla entre dado y pirinola, misma que permite hacer puntos para ganar.
Las
pelotas son personificadas, es decir, cada una tiene animales grabados que
simbolizan distintos equipos de juego, por ejemplo, tortugas y tiburones. Hay
20 modelos diferentes, con distintos nombres exóticos como
"renodondos", "caranicas", "tiburorbitos",
"elesféricos", "vibolas", "jiratugas", entre
otros.
Las
pelotas van acompañadas con una tarjeta con su nombre, un slogan, su
"especialidad" y el "rodopower" que indica qué tan rápidas
son, dependiendo de su configuración, por ejemplo, entre más lisas son, más
giran. Estas tarjetas además cuentan con dibujos de Juan Gedovius, un
ilustrador mexicano reconocido mundialmente como uno de los mejores
ilustradores infantiles.
Debido
a su experiencia, el emprendedor dice que lo más importante es crear productos
con personajes, pues los niños siempre quieren coleccionarlos, que tengan con una identidad propia, económicos y que pueda ir creciendo, complementándose
o expandiéndose con el tiempo, aunado a que no sean violentos. "También quise enfocarlo en un principio al mercado Latinoamericano porque
es muy dado a estos juegos con pelotas, canicas, etcétera. El juguete
europeo está migrando muchísimo al
videojuego, pero todavía en Latinoamérica yo creo que nos mantenemos más
físicos".
De
acuerdo con el entrevistado, Reymono tenía planeado salir al mercado con su
propuesta para febrero o marzo de 2008, sin embargo, el interés por el juguete
y la época navideña les permitió adelantar las ventas, por lo que estima
que entre el 17 de diciembre y el 6 de enero desplazarán unas dos mil
unidades. "Lo que nos ha servido mucho es demostrar el juguete en
diferentes ferias de juguetes y hemos logrado una venta considerable por ese
lado", añade.
En
los siguientes meses estará presentando el juego en ferias de todo el
país, incluso también se presentará en la feria del juguete en Nueva York
en febrero de este año. "Me interesó sobre todo la de Estados Unidos porque el
juguete también lo hicimos en inglés, entonces me interesa bastante poder
vender el juguete allá", refiere.
Bredée
asegura que ya hay varias tiendas interesadas en comercializar el producto como
Librerías Gandhi, Juguetrón, algunos negocios mayoristas del centro y del
mercado de Sonora en el Distrito Federal. Por lo pronto comenta que ya hay
algunas tiendas que venden Rodobolo en Celaya, Cuernavaca y Puebla.
Entre
los proyectos para 2008 están diseñar más juguetes adecuados para las
diferentes temporadas del año, por ejemplo, para las vacaciones de la Semana
Santa ya planea lanzar un inflable con piezas interconectables para jugar en la
alberca.
Si
bien reconoce que los equipos electrónicos como los videojuegos están ganando
participación en el mercado, Bredée no está peleado con la idea de que en un
futuro fabrique juguetes electrónicos, pero por el momento prefiere hacer algo
diferente.
En
los próximos meses espera iniciar la venta de Rodobolos por internet y ofrecerá
en su página juegos y trivias. Si los niños contestan con la información de las
tarjetas que identifican a cada pelota, podrán descargar una canción de ese
personaje. "Queremos llamar mucho la atención en internet, que los niños
descarguen la música y de esa forma se vaya pasando de voz en voz el
producto", puntualiza.
A destacar
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Rodobolos está recomendado para niños de 5 años en adelante.
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Su costo es de 250 pesos.
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También se vende un paquete de consumibles que incluye tres pelotas con tres
tarjetas, el cual vale 15 pesos.