De acuerdo a la mitología las hadas son seres de protección,
elementales del aire, y "endulzan el ambiente". Cuentan que cuando
un hada entra en un hogar éste queda provisto de tres aspectos: el amor, la
armonía y la prosperidad, que eran los dones que las hadas regalaban en las
leyendas de la mitología, en especial la celta y la nórdica.
Su afición y gusto
por todo lo relacionado con estos seres mágicos llevó a Benjamín Elías a crear
en su mente y volver realidad La casa de las hadas, en donde también habitan
duendes, delfos, gnomos, sirenas, dragones y trolls
Benjamín es un joven estudiantes de psicología -en realidad
ya terminó la carrera y está en sus prácticas profesionales-, pero desde niño
le gustó la mitología y siempre ha leído sobre seres fantásticos
En entrevista con ELUNIVERSAL.com.mx, cuenta que lo primero
que empezó a coleccionar fueron elfos.
Sin embargo, el cuento que más recuerda de su infancia y con
el que entró al mundo de los seres fantásticos fue La Sirenita, de Hans Christian Andersen. "Me lo contó mi mamá y, aunque es bastante trágico, ahí inició mi
gusto por las sirenas".
Aclara que su madre, Patricia Gutiérrez, tiene un mayor
conocimiento de los seres, pues ella es maestra en metafísica y muchos clientes
van a verla a ella, pues incluso sabe cómo trabajar con ellos de acuerdo a la
posición de la casa.
Cómo empezó todo
Desde muy jovencito Benjamín tuvo trabajos de medio tiempo y
esto le permitió ahorrar algún dinero, sin embargo se asoció con un amigo que
contaba con más capital y fue así como
abrieron una carreta en una plaza de Atlacomulco. Aquí vendían artículos de decoración,
principalmente plantas y arreglos
florales. "Pero yo empecé a ver hadas y las ponía junto o sobre los arreglos. Y
así poco a poco se vendían más hadas que arreglos y así fueron desapareciendo los arreglos y
aparecieron las hadas".
Al percatarse el gusto de la gente por estos seres Benjamín
y su socio se fueron a Metepec y hace poco menos de dos años abrieron
La Casa de las Hadas.
Inicialmente estaban en otro local, pero actualmente la
tienda está ubicada en la calle
principal de Metepec, Ignacio Comonfort.
"Mi producto estrella son las hadas, aunque tengo de todos
los demás seres: sirenas, gnomos, duendes, elfos y demás", dice el entrevistado.
Cuenta con una línea
de hadas de porcelana y otras de herrería, que él mismo diseña. "Estas piezas
le gustan mucho a los extranjeros" .
Lo cierto es que el negocio gusta mucho a la gente. general a los turistas que transitan por la
calle principal de Metepec entran a la tienda; pero lo cierto es que no ha todo mundo le gustan los seres mágicos y muchos salen corriendo al ver a un
duende o un Elfo. "Les tienen pánico
porque hay muchos mitos de que son seres obscuros, pero hay otras personas que tienen el mismo gusto que yo y no habían
encontrado una tienda que se enfocara a estos seres", explica el joven
empresario.
Sin embargo, el negocio tiene clientela fija, que colecciona
estos objetos. Los días más fuertes para la venta son los fines de semana.
De dónde vienen
Benjamín adquiere sus piezas en diferente partes, desde
Internet hasta en ferias de regalo como Salpro.
Por ejemplo, los elfos los trae de España, algunas hadas de
Francia e incluso de China, al respecto asegura que, contrario a lo que pudiera
pensarse, los chinos tienen modelos muy
bonitos en cerámica.
El artículo más barato es un hada de 30 pesos y el más caro un Elfo de dos mil cien
pesos.
Leyendas de Elfos
Los elfos son personajes de la mitología nórdica. Existe
toda una organización al respecto.
Dagda es el rey más benévolo y tiene
dos hijos, Brigite y Angus.
Brigite es una diosa celta de la maternidad y del amor, se
dice que las mujeres cuando van a dar a luz, en la cultura celta, se encomienda
a ella.
Lo cierto es que aunque
en México no hay mucha tradición por estos seres, en las leyendas mayas o
aztecas aparecen muchos seres pequeños, como el chaneque, que son seres que
habitan en la selva, que son muy similares a los de la mitología nórdica.
Lo que viene
Este negocio ha permitido a Benjamín pagar sus estudios en
la Universidad del Estado de México, pero lo más importante dice, es que ya no
es empleado.
Benjamín busca
llevar su negocio a una plaza comercial, ya que actualmente está en una zona
artesanal en donde los precios de sus productos se podrían considerar caros.
Todas sus ganancias las reinvierte y para adquirir nueva
mercancía acude a préstamos entre su
familia.
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