Las bibliotecas y librerías del primer cuadro de la ciudad de México guardan un buen número de historias que han dado vida a esta zona de la capital, tal es el caso del Palacio de Minería, la Librería Porrúa o la Casa de la Primera Imprenta de América.
Sobresale ésta última, localizada en Primo Verdad número 10, donde, como su nombre lo dice, fue sede del primer taller de su tipo, en 1536, por instrucción del primer virrey de la Nueva España, Antonio de Mendoza.
De acuerdo con la Guía Literaria del Centro Histórico, editada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y Teléfonos de México, los primeros tipógrafos de esta imprenta, que hoy es un centro cultural de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), fueron Esteban Martín y Juan Pablos.
Destaca también la Imprenta de Miguel Rivera Calderón, localizada en Monte de Piedad 1 (hoy centro joyero) . En este lugar se imprimió la Gaceta de México en 1722, elaborada por el primer periodista mexicano Juan Ignacio María de Castorena y Ursúa.
Otro de los comercios de este tipo que destacó fue la Librería Mariano Galván, ubicada en la calle de 5 de Febrero, cuyo propietario, del mismo nombre, fue el primer librero de México y quien publicó el más antiguo calendario que lleva su nombre.
Fue en ese lugar, que hoy es una zapatería, donde también se introdujo la corriente del romanticismo en México, gracias a Ignacio Rodríguez Galván, sobrino de don Mariano, quien además de trabajar en el lugar, dedicaba su tiempo a diversas lecturas que ofrecía el comercio.
El Convento de la Encarnación, hoy sede de la Secretaría de Educación Pública (SEP), localizado en República de Argentina 28, fue el sitio en el que se estableció la Biblioteca Iberoamericana, la oficina del escritor y poeta Jaime Torres Bodet y donde nació la revista "Contemporáneos".
En 1862, la Plaza Tolsá cobró gran relevancia gracias al periodista y cronista de México, Guillermo Prieto, quien anunció allí el triunfo del ejército mexicano sobre el francés, el 5 de mayo de 1862, también sobresalió su defensa de Benito Juárez, ante un grupo de consevadores con la famosa frase "Los valientes no asesinan!".
El portal de los evangelistas, en la Plaza Santo Domingo, tiene más de dos siglos de albergar a los escribanos, quienes son un reflejo de aquellos tiempos en que ayudaron a florecer la literatura epistolar en el país.
agpt