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Prueba de sida en 20 minutos

La meta de ong es que este nuevo examen sea de acceso universal por sus altos niveles de precisión y rapidez. La aplicación de la prueba, que exige sólo una muestra de saliva y cuyo costo es de 150 pesos, requiere la presencia y el consejo de un profesional
Sábado 29 de diciembre de 2007 RUTH RODRÍGUEZ FOTOS RAMÓN ROMERO | El Universal11:30

ruth.rodriguez@eluniversal.com.mx

Con una muestra de saliva ahora se puede saber, en 20 minutos, de forma segura, si una persona tiene el virus de inmunodeficiencia adquirida, VIH- sida. Se les conoce como pruebas rápidas del VIH.

En México comenzaron a usarse como “prueba piloto” hace dos años en la franja norte del país, para conocer la incidencia del virus en mujeres embarazadas y prevenir que niños de madres con esta enfermedad nazcan con este padecimiento.

Para 2008, la meta de las organizaciones civiles es que éstas sean de acceso universal al diagnóstico del VIH para niños, jóvenes y adultos, pero principalmente para aquellos que están expuestos a la infección, como hombres que tienen sexo con hombres, amas de casa, migrantes, usuarios de droga y trabajadoras sexuales.

Es una prueba que no es de acceso al público, porque no es como tomarse una prueba de glucosa o de la presión, advierte Martín Luna, director del Centro de Atención Profesional a Personas con Sida (Cappsida), porque ésta debe estar acompañada de una confidencialidad, anonimato y consejería.

“Estas son las tres reglas básicas de las pruebas del VIH”, comenta quien es uno de los pioneros en la lucha para mejorar las condiciones de las personas que viven con el virus en México.

Se proyecta que a futuro estas pruebas rápidas sean el diagnóstico para detectar el VIH que utilizarán todas las instituciones de salud pública, por la rapidez, eficiencia, confiabilidad y bajo costo. Pero, aclara, estos exámenes deben ser de manera voluntaria, ahí está la clave para poder cambiar.

“Todo lo que sea obligatorio no tendrá una buena respuesta”, afirma Martín Luna.

En contraste con las pruebas convencionales hasta ahora usadas y realizadas mediante extracciones de sangre con jeringa, conocidas como ELISA y la Western Blot, que tardan hasta dos semanas para dar los resultados del análisis del laboratorio, la prueba rápida del VIH, de fluido oral, sólo requiere de 20 minutos para conocer el estado serológico de la persona.

El procedimiento es muy sencillo. El dispositivo contiene un filtro o cojinete que se pasa entre las encías superior e inferior y los labios, a modo de humedecerlo con saliva, después se introduce en el líquido revelador en donde ocurrirá el procedimiento químico para saber si hay anticuerpos, la pantalla se tornará rosa y al cabo de 20 minutos este tono desaparecerá y se podrá leer el resultado.

Si el resultado es negativo, una línea rosa aparecerá. En caso contrario, si es preliminarmente positivo, aparecerán dos líneas rosas. El resultado será inválido o nulo si la pantalla permanece en blanco, rosada o si las líneas no están bien definidas o salen del margen de registro.

Estas pruebas sirven para detectar la presencia de anticuerpos en la sangre generados por el VIH, el cual puede ser adquirido mediante las relaciones sexuales desprotegidas, una transfusión de sangre contaminada o por vía perinatal.

Otra diferencia que distingue a la prueba rápida con las convencionales es que ésta no requiere que la persona esté en ayunas al momento de utilizarla.

Incluso se puede aplicar bajo los influjos de drogas o alcohol, o no haberse lavado la boca en varios días, de acuerdo con sus diseñadores.

Aunque su precisión es de 99.6%, los médicos afirman que son resultados presuntivos al igual que el que ofrece la prueba ELISA, por lo que recomiendan la realización de la prueba Western Blot, para confirmar si la persona tiene el virus o no.

Estas pruebas son fabricadas por los laboratorios Ora Sure Technologies, Inc., quienes crearon Ora Quick Advance, la primera prueba rápida en fluido oral autorizada por la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos y la Secretaría de Salud de México.

Entre las ventajas que ofrece el producto destaca que no necesita refrigeración, agujas, tubos de ensayo o guantes para ser usado. Incluso, afirman quienes toman las muestras del VIH con estas pruebas rápidas, que es confiable, no invasiva y sin riesgos a la salud de quienes las manejan, ya que no están en riesgos que por un accidente se pinchen el dedo con la aguja y se infecten.

Asimismo, se pueden utilizar en cualquier actividad de campo, ya sea en clínicas rurales, en eventos masivos como ferias y exposiciones que promueven temas de la salud. Principalmente se está usando para detectar en las personas migrantes su seropositividad, en las mujeres embarazadas, en los usuarios de drogas y en las trabajadoras sexuales.

Esta prueba tiene un costo entre 90 y 100 pesos en mayoreo, y de 150 pesos al público, aunque aclara Martín Luna, de Cappsida, que estas no se venden hasta el momento al público, ya que se requiere de consejería hecha por profesionales antes y después de que se aplica a la persona.

“Un resultado positivo, sin ayuda sicológica puede provocar que la persona intente quitarse la vida o dañar a otros”, señala Luna, quien es un especialista en temas de VIH-sida desde hace 20 años.

Incluso, advierte que de la forma en que la persona se entera del resultado condiciona incluso su adherencia al tratamiento, y que pase mucho tiempo en la negación y no se atienda.

Deja en claro que este tipo de pruebas deben ser utilizadas como una herramienta para la prevención y para la atención temprana del VIH-sida, y no como una acción persecutoria.

Estas pruebas rápidas fueron el centro de la polémica en el pasado Congreso Nacional del VIH-sida, que se realizó en León, Guanajuato, ya que el secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, dio a entender que éstas deberían ser obligatorias en algunos casos, lo que después fue aclarado por el mismo funcionario.

Con este tipo de pruebas rápidas, de acuerdo con autoridades del Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH-sida (Censida), las personas pueden recibir consejería y obtener los resultados en una sola visita, hecho que puede influir para incrementar el número de quienes deseen practicársela, y disminuir la cifra de las personas que no regresan por sus resultados.

A más de 20 años de haber sido descubierto el primer caso de sida en México, se estima que en nuestro país puede haber de entre 180 y 200 mil personas infectadas por este virus, de las que nueve de cada 10 no saben que son portadoras del VIH.

La utilidad de la prueba

Estas pruebas rápidas deben servir para generar conciencia en la gente que haya estado en riesgo de haberse expuesto a la posibilidad de la infección, a que acuda a hacerse su prueba, pero todo esto de manera voluntaria, afirmó Martín Luna.

Si la persona está infectada, se comenzará a atender de manera oportuna, no seguirá reinfectándose y no infectará a otras personas.

En caso contrario, si la persona no está infectada, se empieza a informar, se protege (usando condón en sus relaciones sexuales) y ya no se expone a la posibilidad de la infección.

“La idea es que la prueba sea por única vez, si es negativo, cuidarse siempre, ya que hay gente que nos pregunta cada cuánto se la deben hacer, y nosotros le respondemos que nunca”, explica.

Martín Luna recuerda que antes podían pasar hasta tres semanas para que las personas obtuvieran los resultados de sus análisis, “ahora sólo tenemos 20 minutos para decirte que probablemente estás infectada con el VIH, porque tus resultados están indicando positividad”.

De ahí, reitera la importancia de la consejería antes y después de aplicar la prueba rápida, pues es ahí en donde se detecta el estado anímico de la persona.

“Si tú, en un momento dado, me confías que vas a atentar contra tu vida si tu resultado sale positivo, lo que yo te voy a sugerir es que primero te tomes una terapia y después te realices la prueba. Por eso no se puede vender al público”, asegura.

Sin embargo, aclara que el que sean pruebas rápidas tampoco quiere decir que se dé consejería rápida, ya que hay un proceso para darla.

“Si tú das una consejería rápida, se te van a ir muchas acciones que no detectes y puede ser que tengas una respuesta contradictoria. Por eso, yo creo que 40 a 50 minutos de una consejería es buen tiempo para indagar cualquier situación adversa a un resultado positivo”, comenta.

Estas pruebas rápidas las aplica el Programa Nacional de Sida, a través de la Secretaría de Salud. Ni el IMSS ni el ISSSTE las aplican todavía.

La meta para 2008, de acuerdo con el responsable del Cappsida, es que estas pruebas sean integradas a un Programa Nacional de Acceso Universal al Diagnóstico Integral del VIH, y que se promuevan a todas las personas, haciendo énfasis en las que hayan estado en riesgo de la infección.

Para los expertos, dice, estas pruebas rápidas vinieron a revolucionar el diagnóstico del VIH-sida, y la prevención de la enfermedad.

 



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